lunes, 14 de septiembre de 2026

¿Qué ha cambiado?

Mediados de septiembre y cómo se ha pasado… Es verdad que en donde paso el verano no tengo muchas
opciones de escribir pero ya llevo aquí 15 días y parece como si estuviese en una etapa de mi vida en la que la inspiración sigue de vacaciones, como he visto que le pasa a los escritores de verdad.

Mientras tanto ¿qué ha cambiado? La guerra en Ucrania y en Gaza sigue después de tanto tiempo. No queremos acostumbrarnos ni que se nos olvide. Han aparecido nuevas formas de sufrimiento y tensión: el problema en Ceuta, un problema anómalo y que los gobernantes no saben como resolver o hacen como que no saben. Ha habido terribles terremotos en diferentes países del mundo: Venezuela, Bolivia, Japón… ¿Están lejos de nosotros? Que eso no nos consuele, hace poco tiempo ha temblado el suelo en diferentes capitales del sur de España.

Parece que lo único que ha cambiado es que somos más mayores y lo notamos. Nuestro armazón se deteriora y el armario en donde tenemos las medicinas cada vez contiene más tipos de ellas. ¿Por qué es así el mundo?

En la Palabra de Dios (la Biblia), encuentro varias respuestas que hablan de que con el paso del tiempo el mundo va a ir de mal en peor, por un lado el propio planeta se va desgastando especialmente porque no lo hemos cuidado y los hombres malos y los engañadores “serán cada vez más fuertes. Engañarán a otros, y ellos mismos serán engañados.” (2 Timoteo 3:13).

¿En donde he leído lo de que el planeta se va desgastando? ¡Ah, sí! “…la tierra se gastará como una prenda de vestir.” Esto está en Isaías 51:6.

Como ya he escrito en otras ocasiones, como cristianos no nos sorprendemos de que el mundo esté así porque estamos avisados por Dios mismo; esto no quiere decir que Dios solo avise a los cristianos, la Biblia nunca ha estado en tanta disposición como ahora para leerla, el problema es que no se le hace caso, se desprecia como algo antiguo y lleno de fábulas. Sin embargo la Palabra de Dios es eterna, no tiene caducidad. Y es en Ella donde se afirma rotundamente: “El mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19)(pongo las citas bíblicas por si alguien lo quiere comprobar).

Y cuando escribo “maligno” siento los resoplidos de los incrédulos: ¡ya estamos otra vez! ¿A dónde vas con esas historias? Eso me recuerda a la gente antes del diluvio riéndose de Noé ¿Qué va a caer un diluvio? ¿qué me estas diciendo? ¿Qué me preocupe? No se preocuparon hasta que empezó a llover.

Ahora pasa igual: los cristianos estamos avisando de que hay un mal radical en la vida como consecuencia del pecado (según la Biblia, el pecado es cualquier pensamiento, palabra, acción o actitud que va en contra de la voluntad, la ley o el carácter santo de Dios), y de la Caída (y también según la Biblia, "la Caída" se refiere al momento en que los primeros humanos, Adán y Eva, pasaron de un estado de inocencia y obediencia a desobedecer a Dios al comer el fruto prohibido en el Jardín del Edén, obedeciendo así al engaño de Satanás (antes mencionado como “el maligno), consiguiendo con eso que ese pecado afectase a todo el Universo y a la humanidad a la condición de enemigos de Dios. No es el hecho de comer el fruto solamente, es el hecho de no creer a Dios, desobedecerle, romper relación y sin embargo, hacer caso de las mentiras engañosas del Enemigo potenciados del orgullo y la ambición humanas. Eso lo condensa la Biblia en estas palabras: todo el problema se resume en la rebelión de la humanidad contra Dios. Hasta el punto de negarle, olvidarlo, rechazarlo, odiarlo, humillarlo y clavarlo en un madero, símbolo de la muerte más despreciable de la época en la que Dios visitó la Tierra en la persona de Jesús.

Algunos vídeos he visto en los que se explicaba la situación de muchos países que “echaron a Dios” de sus fronteras. Hay una frase en la Biblia que los sentencia: “Profesando ser sabios, se hicieron necios”. Y esa es la causa fundamental del problema: los hombres y las mujeres, en su necedad, se encuentran en un estado de rebeldía contra Dios. Y para acallar sus conciencias proclaman: “¡Dios ha muerto!” “Ya no tenemos que dar cuentas a nadie de lo que hagamos”. El problema de fondo es que llegará el momento en el que sí tendremos que dar cuentas…

¿Por qué te cuento esto otra vez? Porque según nos dice Dios en Su Palabra, los hombres y las mujeres fueron creados para vivir en comunión con Dios, ese era el plan inicial y ese será el plan final, cuando todo vuelva a su inicio: los que quieran vivir con Dios, lo harán; los demás no. Y no me puedo imaginar un lugar en donde Dios no esté: ¡ah, bueno, sí se llama Infierno!

¿Por qué está así el mundo? Porque el mundo no quiere saber nada de Dios y los que sí queremos saber, en algún momento que no está revelado, nos iremos con Él. Entonces ya será tarde.

Pero ¿aún hay esperanza? ¿aún hay tiempo? La Biblia dice que mientras no sucedan estas cosas ¡Sí! ¡Hoy es el día de salvación, hoy es el día de echar mano de esa esperanza! ¿Por qué hoy? Porque si esperas a mañana tal vez sea demasiado tarde. Cuando Pedro dio su primer mensaje a la multitud que lo escuchaba “las palabras de Pedro traspasaron el corazón de ellos, quienes le dijeron a él y a los demás apóstoles:—Hermanos, ¿qué debemos hacer?”

“Pedro contestó:—Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados.” (Hechos 2).

El mensaje del Evangelio, de la Esperanza, del sentido de la vida se encuentra cuando reconocemos lo que Dios hizo por nosotros porque nosotros no podíamos hacer nada: Jesucristo vino al mundo para pagar con su muerte lo que nosotros no teníamos dinero ni nada para pagar, el castigo por nuestros pecados; Jesús lo hizo en nuestro lugar, el Justo por los injustos: “De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él crea no se pierda sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

 

sábado, 6 de junio de 2026

¿Qué nos separa de Dios?

La Biblia dice que lo que nos separa de Dios es el pecado. El pecado aparece en el capítulo 3 del primer libro de la Biblia: Génesis. Antes de ese capítulo se narra la Creación de Dios y se para en detalle en la Creación del hombre y la mujer. Antes de la desobediencia de nuestros primeros padres, podían mirar a Dios cara a cara, no había pecado, no había obstáculo. Pero, engañados por el diablo que se les apareció en forma de serpiente, desobedecieron a Dios y eso rompió la armonía que había en el huerto del Edén: “Cuando oyeron la voz del SEÑOR Dios que se paseaba por el jardín en la brisa del día, el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del SEÑOR Dios entre los árboles del jardín.” (Génesis 3:8). Se escondieron porque fueron conscientes de su desobediencia a Dios y el sentimiento de culpa les hizo esconderse porque le habían fallado. Dios les había avisado de que si pecaba moriría; se refiere a la muerte espiritual y también a la física. Entra la muerte en la perfección de la Creación y se estropea todo lo que hasta ahora había sido muy bueno. ¿Por qué una sentencia tan seria y terrible. La Biblia nos revela que Dios es santo y lo dice en forma superlativa, un recurso literario hebreo que se escribe “Santo, Santo, Santo”, que sirve para enfatizar lo perfecto y supremo de su pureza, de manera que Dios no puede estar al lado del pecado y tampoco tomarlo a la ligera de manera que si avisó de que si pecaban serían castigados, la muerte física y espiritual fue el castigo: la muerte espiritual significa que no hay relación con Dios por lo tanto se creó una barrera entre Dios y la humanidad.

“Evangelio” significa “buena noticia” y la buena noticia es que Dios nos ha dado la solución para superar y eliminar esa barrera: esa solución es Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, que vino a la Tierra, Dios encarnado, Dios hecho hombre para sufrir el castigo que nos correspondía y conseguir de esa manera, creyendo en Él, creyendo que lo que hizo fue perfecto, creyendo que Él ocupó nuestro lugar, romper la barrera, romper el obstáculo y permitiendo así restablecer la relación rota en el Edén. Esto estaba profetizado en el Antiguo Testamento: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se apartó por su camino. Pero el SEÑOR cargó en él el pecado de todos nosotros.” (Isaías 53:6). Y luego confirmado en el Nuevo: “Pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio derecho de ser hechos hijos de Dios,” (Juan 1:12).

El motivo de que la cruz sea el centro de la predicación cristiana es que sin la cruz nunca hubiésemos alcanzado a ver el rostro de Dios por nuestras obras, por nuestros méritos, en fin, porque lo mereciésemos. La justicia con mayúsculas y la rectitud de Dios Santo exigen que el pecado sea castigado; Dios no puede decir una cosa y luego desdecirse. Pero Jesucristo ha venido al mundo, se ofreció a sí mismo al Padre y pidió al Padre que los pecados del mundo recayeran Él, Alguien que nuca había conocido el pecado. Desde luego no es fácil de entender, pero ésta es la esencia del mensaje bíblico. Dios demostró todo su amor en que siendo aún pecadores, Cristo muró por nosotros (Romanos 5:8). El Amor de Dios es tan sorprendente y divino que permitió que ocurriera todo eso para abrir una Puerta que recuperara la amistad perdida por medio del pecado fruto de nuestro orgullo, desobediencia y falta de fe en Él, el Único y Sabio Dios.

La Biblia nos explica que antes de tener una verdadera comunión hay que tener una semejanza fundamental: “No se unan en yugo desigual con los no creyentes. Porque ¿qué compañerismo tiene la rectitud con el desorden? ¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14); ¿qué significa esto? Fácil: No puede haber comunión entre la justicia y la injusticia igual que no hay comunión entre la luz y las tinieblas. ¿Entonces? La Biblia nos explica que para tener comunión con Dios debemos de ser como Él. ¿Cómo? Sí, se trata de tener la misma naturaleza. ¿Y como podemos llegar a eso? No podemos, solo Jesucristo lo hace posible porque solamente en Cristo podemos recibir una nueva vida y una nueva naturaleza por eso es por lo que Pablo dijo en una de sus cartas: “Ya no vivo yo, más vive Cristo en mí.” (Gálatas 2:20). Cuan leíamos en Juan que los que habíamos recibido a Cristo en nuestro corazón y habíamos creído en su Nombre teníamos el derecho de ser hechos hijos de Dios, estábamos incluyendo todas las promesas que Jesús había hecho al respecto: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10); “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.” (Juan 6:54); “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan vivirá para siempre.” (Juan 6:51), haciendo referencia al maná que descendió del cielo y alimentó a los israelitas en el desierto. De ahí que hayamos dicho que para tener verdadera comunión con Dios hemos de tener la naturaleza de Dios y hemos de participar de Su vida ¿cómo? Amando las mismas cosas que Él ama y amándonos los unos a los otros con la confianza absoluta que tenían Adán y Eva cuando se “paseaban” juntos por el huerto del Edén.

La situación del mundo hoy en día es consecuencia de la falta de comunión con Dios. Muchas veces lo he comentado en este blog, no hace falta ser muy avispado para ver cómo se va desarrollando la historia; hasta no hace tanto tiempo las naciones incluían en sus Constituciones referencia a Dios y a Su Palabra; hoy se apresuran a desentenderse de Él para ser más modernos e independientes. ¿Vemos los resultados? Corrupción, caos, problemas, pobreza, guerras, muerte. Estamos en un mundo infeliz porque no tenemos comunión con el Único que puede proveer felicidad por medio de Jesucristo. Pero la Buena Noticia es que incluso un mundo en esta situación puede recuperar la comunión con Dios por mucho que haya peleado para no tenerla porque Jesús ha eliminado la culpa de nuestro pecado en la cruz y si lo creemos podemos recuperar el amor a Dios y esa comunión interrumpida. No significa que quedaremos exentos de dificultades, mientras estemos en este mundo tropezaremos con las aflicciones pera ya no las afrontaremos solos, Dios mismo en la persona de Jesucristo ha prometido estar a nuestro lado siempre: “En el mundo tendrán aflicción, pero ¡tengan valor; yo he vencido al mundo!” (Juan 16:33); “Y he aquí, yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:20).

viernes, 8 de mayo de 2026

La diferencia radical entre el cristiano y el no cristiano.

Una de las palabras que más se repite leyendo la primera carta de Juan es sabemos; yo he contado que, al
menos, diez veces. 1ª de Juan está escrito a los cristianos, por lo tanto cada vez que el apóstol dice “sabemos”, se entiende que se está refiriendo a algo que todo cristiano debe saber. Por ejemplo, en este texto:

“Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero está bajo el maligno.” (1ª Juan 5:19).

Quiero escribir sobre la 2ª parte del texto: “… y que el mundo entero está bajo el maligno” o también se puede traducir o entender “con el maligno”. Los cristiano sabemos que cuando Juan habla del maligno se refiere a Satanás, por lo que está diciendo que el mundo entero actualmente está bajo el dominio de Satanás, el demonio.

Hoy en día hablar del demonio no es popular se considera un personaje de fábula y hablar del tema se considera cosa de ignorantes o de fanáticos religiosos; desde el punto de vista secular el mal se tiende a racionalizar y se ve como un producto de la psicología humana, la sociología o incluso producto de algún tipo de enfermedad.

Sin embargo, el demonio es citado muchas veces en la Biblia y en la época en la que Jesús estuvo en el mundo, tuvo mucho trabajo, como sabemos por los Evangelios, ya que no por casualidad, le presentaron muchos endemoniados para ser sanados, destacando una actividad febril de los demonios sabiendo que Jesús estaba en la Tierra y el propósito al que venía que no era otro que vencer al demonio, al pecado y a la muerte en aquella cruz del monte Calvario. Por lo tanto, desde una perspectiva teológica y religiosa, el demonio es considerado un personaje real, activo y no un mito. Precisamente uno de sus éxitos es el haber convencido a una gran mayoría de que no existe para actuar sin ser molestado demasiado.

Son bien conocidas estas palabras de Jesús sobre el demonio: “Él era homicida desde el principio y no se basaba en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo propio habla porque es mentiroso y padre de mentira.” (Juan 8:44).

Volviendo al texto de la carta de Juan y por lo que leemos en el Nuevo Testamento, los cristianos podemos afirmar porque lo sabemos es que por más que el mundo cambie en su apariencia, o sea, de una manera superficial, está siempre bajo el control del demonio. Y mientras esto sea así, los cambios para bien que se puedan apreciar en algunos momentos de la historia, serán cambios superficiales y temporales, a los hechos me remito: hoy en día, en pleno siglo XXI, año 2026, hay entre 130 y 170 conflictos armados, algunos de ellos tristemente conocidos por lo que afectan a la economía y a la estabilidad mundial: Rusia – Ucrania se lleva la palma desde el año 2022, prácticamente retransmitida por tv muestra evidente de esa evidencia que acabo de decir: el mundo entero está bajo el control del mal más absoluto. Nos llora el corazón al ver esos intentos de paz por ambas partes rotos por el egoísmo, el orgullo, la avaricia y la maldad que impera entre los interlocutores, y mientras tanto una nación invadida, Ucrania, tiene que sufrir el abuso y la mentira de su invasor con miles de muertos, heridos y desplazados por causa de una ambición desmedida y descontrolada. Pero igualmente podríamos citar los enfrentamientos igual de salvajes de Israel contra Gaza, la guerra civil en Sudán, la guerra civil en Myanmar, en Siria, Yemen, etc., etc. El mundo entero está bajo el maligno “…los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor engañando y siendo engañados.” (2 Timoteo 3:13, Nuevo Testamento). Eso es lo que vaticina la Biblia, que las cosas irán de mal en peor ¿hasta cuándo? Hasta que llegue el juicio de Dios anunciado y todo lo que hay en el mundo será destruido por fuego y Dios hará un nuevo mundo y un nuevo cielo en los que reinará la paz, no habrá pecado, no habrá muerte ni llanto ni dolor.

Como leemos la Biblia, los cristianos estamos informados de que todo esto iba a suceder, por lo tanto no nos sorprende: Jesús vino al mundo a predicar el evangelio de salvación, a curar a los enfermos, a alimentar a los necesitados, a dar vista a los ciegos y la respuesta del mundo fue colgarlo clavado en una cruz romana después de haberlo torturado hasta la extenuación. Lo que no sabían los que le hicieron esto es que para eso había venido, para morir de esa manera tan vil y pagar así el castigo por los pecados de los que creemos que Él es Dios, nuestro Salvador y que resucitó al tercer día como había anunciado para ratificar que ese sacrificio ha sido completo y perfecto. Todo lo que ha profetizado se ha cumplido por lo cual los cristianos a diferencia de los no cristianos, tenemos la certeza y la esperanza de que un día va a volver en gloria a recoger a Su Iglesia formada por todos los que han creído en Él como Su Señor y Salvador. ¿Cómo es que hemos llegado a creer? Pues leyendo la Biblia, de esa manera Dios puso fe en nosotros, nos arrepentimos de nuestros pecados y le pedimos a Jesús que viniese a vivir en nuestros corazones. Tú también puedes hacerlo hoy, ahora, si se lo pides de corazón.

Mientras tanto ¿tenemos los cristianos la obligación de cambiar el mundo, de intentar hacerlo mejor? Eso es imposible. El Único que puede cambiar el corazón de las personas es Jesucristo. Lo que sí podemos hacer los cristianos es asegurarnos bien de que el mundo no se apodere de nosotros, seguir firmes y adelante hasta el final viviendo como cristianos, como personas transformadas por la Palabra de Dios por medio del Espíritu Santo y de esa manera, echar una mano al mundo en todo lo que podamos, siendo luz y sal en medio de las tinieblas y de la podredumbre del pecado y orar, hablar con Dios intercediendo por las personas que tengamos a nuestro alrededor para que Dios se apiade de ellas y puedan ser salvas antes de que llegue el terrible Juicio final, que, como está profetizado, también llegará y allí todas las personas vivas en ese momento, o muertas resucitadas, serán juzgadas porque Dios no va a permitir que ningún pecado no sea juzgado: “Por eso, aunque antes Dios pasó por alto los tiempos de la ignorancia, en este tiempo manda a todos los hombres, en todos los lugares, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el que ha de juzgar al mundo con justicia por medio del Hombre a quien ha designado, dando fe de ello a todos, al resucitarle de entre los muertos.” (Hechos 17:30-31).

Los cristianos oramos (hablamos con Dios), por medio de la oración inteligente y reflexiva como nos enseño Jesús en su oración modelo conocida como el Padrenuestro; oramos teniendo en cuenta lo que sabemos del plan de Dios revelado en la Biblia y teniendo en cuenta también que todas nuestras oraciones están sujetas a la sagrada Voluntad de Dios. Los cristianos sabemos que a pesar de que el mundo está bajo el maligno, podemos vivir gozosamente sabiendo que somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Hay principios sencillos que debemos de comprender y aplicar y a pesar de que las cosas están como están, nuestro gozo, como el de los cristianos de todo el mundo, puede ser cumplido y abundante. Amén.

jueves, 16 de abril de 2026

IA en el mundo cristiano

Hablar hace unos años de Inteligencia Artificial (AI) nos sonaba a ciencia ficción. Hace unos tres o cuatro años, sobre el 2022, la empresa americana OpenAI lanzó la famosa ChatGPT, una aplicación para el móvil con la que podemos interactuar e incluso usar para trabajos que la AI perfecciona a la hora de hacer documentos, cartas perfectamente redactadas, resúmenes de información histórica o de otro tipo… Yo la tengo instalada en mi móvil y me he quedado sorprendido al ver con qué facilidad puedo practicar idiomas con esa voz que sale del móvil como si fuese un querido profesor de idiomas amigo mío porque, eso sí, la AI es sumamente educada y paciente, lo digo porque me corrige mi torpe pronunciación sin inmutarse de lo mal que hablo.

Pero no quiero detenerme en las ventajas que tiene esta nueva herramienta sino en las consecuencias que puede acarrear su mal uso dentro de nuestra vida secular o como cristianos evangélicos. Porque he escuchado alarmado que hay personas, mayormente jóvenes, que recurren a la AI para tener un amigo con el que hablar y por el que dejarse aconsejar como si de un buen asesor se tratase y, en ocasiones, suplantando el lugar de un padre o de un pastor que nos ayude con su Consejería Pastoral. También he oído comentarios de hermanos creyentes que utilizan la AI en las respuestas a sus exámenes en Escuelas Evangélicas de Teología y, yendo un paso más allá, se rumorea, no sé si alguien lo ha hecho ya, que puede haber predicadores que se ayuden de esta herramienta para preparar sus predicaciones.

Cuando estudié en la Escuela de Teología, una de las primeras cosas básicas que recibí fue el saber que hay buenas herramientas para el estudio y la consulta incluso para preparar un estudio o una predicación haciendo buen uso de ellas: comentarios bíblicos, diccionarios, concordancias (hoy casi suplantadas por los buscadores en Internet porque son más rápidos y efectivos), etc. Hay prácticas entre los cristianos que se pueden perder por el uso de estas herramientas modernas: ya sé que a lo mejor es la opinión de una persona mayor pero es innegable que conocer el orden de los libros de la Biblia es algo fundamental en un verdadero cristiano y más en un estudiante de teología; igualmente el contacto con el papel para muchos de nosotros todavía es fundamental y necesario. Las pantallas parece que desnaturalizan fríamente el uso de los libros, de hecho, soy de los que prefiero leer un texto en una Biblia que en un móvil o una Tablet, aunque ya sé que en estos tiempos ya es corriente hacerlo en una pantalla, pero a los clásicos nos cuesta perder esas hermosas sensaciones del estudio rodeado de libros y apuntes como en la vieja escuela.

Pero volviendo a la AI ¿hasta donde debemos de permitir usarla en nuestro estudio de la Biblia? El verdadero cristiano sabe que para preparar un mensaje o un estudio bíblico, debe de ser guiado por el Espíritu Santo en oración, de manera que es el Espíritu el que nos guía incluso en el uso de las herramientas de estudio y nos orienta a lo que Él quiere que expongamos y entendamos de la Palabra de Dios. Es el Espíritu el que nos guía pero a nosotros nos deja el trabajo de comprensión, discernimiento y aplicación personal, siempre guiados por Él. El problema con la AI es que nos suplante en esa tarea de comprensión y discernimiento, como si estuviésemos redactando un documento comercial cualquiera o una carta formal de empresa. No podemos permitir que una herramienta hecha por hombres, con la información que los hombres le han grabado y con la información que ella misma pueda recopilar, pueda discernir el mensaje espiritual que queremos recopilar para transmitirlo, en primer lugar a nosotros y en segundo lugar a nuestro oyentes. No lo podemos permitir porque es una manera diabólica de manipular la Palabra y como consecuencia, el mensaje y una manera también de quitarse de un plumazo la actitud espiritual de oración y la guía del Espíritu Santo y esto son palabras mayores. 

Nuestro estudio de la Biblia debe de ser personal y en comunión con Dios que es su Autor y no podemos meter inteligencias “artificiales” que medien en esa inspiración; la Biblia nos encarga directamente que seamos nosotros los que nos ocupemos de la lectura personal, el estudio y el discernimiento de la Escritura; resuenan en mis oídos las palabras del apóstol Pablo a su discípulo Timoteo: “Dedícate a leer las Escrituras a la Iglesia, y a animar y a enseñarles a los creyentes.” Pero este tipo de exhortaciones se encuentran repetidas por toda la Biblia como recalcando lo importante que es tomarse esta recomendación en serio: “Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.” (Josué 1:8). “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5:39). Ese ‘escudriñad’ tiene los siguientes sinónimos: investigar, inquirir, indagar, etc.

Ahora bien: con la AI nosotros podemos pedirle que escudriñe un texto y que nos haga una interpretación de este: ¿Podremos utilizar su respuesta para nuestra Escuela Dominical? Decididamente no. Aunque la AI nos diese una respuesta más o menos acertada, ese procedimiento nos priva de un tiempo de comunión con Dios escuchándole a través de Su Palabra y de la disponibilidad para ser guiados por el Espíritu Santo en la meditación y análisis de lo que Él quiera transmitirnos personal y directamente. No podemos privarnos de la bendición establecida por Dios en la relación con la revelación escrita. Tampoco podemos caer en la tentación fácil y simplona de que una máquina interprete la Palabra de Nuestro Padre por nosotros.

No quiero que esto se interprete como que estoy en contra de los avances tecnológicos. En absoluto, estos avances han sido mi medio de trabajo durante muchos años y los he disfrutado. La AI se puede utilizar como una herramienta muy útil para orientarse en cuestiones técnicas y muy especiales como por ejemplo sacar datos filológicos o lingüísticos; o puede ayudarnos a conocer el contexto histórico cultural de una época o de un momento específico de la historia porque son millones de datos que tiene acumulados y que nos los va a ordenar para que dispongamos de ellos; incluso para un análisis literario para ver la estructura literaria o poética del texto que estemos estudiando. Todo eso está muy bien y si nos adentramos en tecnicismos más complicados nos va a ayudar a recopilar datos de una manera impresionantemente rápida.  Pero lo que no podemos es caer en la trampa de que nos haga una interpretación personal de un pasaje bíblico para nuestra vida precisamente porque ahí no hay un discernimiento espiritual y lo mismo puede aplicar a hacer un estudio bíblico, una meditación y mucho menos una predicación.

 

martes, 24 de febrero de 2026

Hay un mundo de dolor ahí fuera.

Es impresionante oír en pleno siglo XXI lo que sucede en muchas partes del mundo con la falta de libertad
religiosa. En España nos hemos vuelto cómodos con las facilidades que nos dan (de momento) con la libertad de culto. Damos gracias a Dios porque se pueden organizar actos públicos donde anunciar el Evangelio de Cristo con total libertad y sin miedo a ser encarcelados, expulsados, o incluso torturados o asesinados. Pero esta es la realidad que nos llega de muchos países, algunos de los cuales no se pueden ni mencionar por seguridad de los pocos cristianos que malviven en ellos. Muchas organizaciones cristianas trabajan denodadamente en estos países y es a través de ellas que recibimos información de lo terriblemente mal que lo pasan algunos creyentes por su amor a Jesucristo: World Vision, SEFOVAN, Puertas Abiertas, Fundación L´Arcada, Live Dead, Misiones Mundiales, Testimonio Cristiano a Cada Hogar, Gedeones Internacionales, Compassion, Send International, etc., etc., solicitan oración a diario por hermanos en la fe que sufren persecución, rechazo de sus familias, cárcel, torturas, muerte. Nigeria, Nicaragua, Rusia, Rep. Del Congo, Libia, India, Corea del Norte, Laos, China, Afganistán, Pakistán, Irán, Turquía, Somalia, etc., son algunos de los Países que forman la lista negra en donde los cristianos no tienen libertad para reunirse, leer la Biblia, compartir el Evangelio, y no solo eso, sino que el cristianismo está directamente prohibido y perseguido.

Tenemos testimonios directos de muchos de estos cristianos que a través de estas organizaciones que se esfuerzan por ayudarles, envían sus testimonios pidiendo oración y ayuda para ser liberados de sus cárceles o de sus torturadores. Según comparte “Puertas Abiertas”, Somalia es uno de los lugares más peligrosos para seguir a Jesús. El grupo extremista islámico Al-Sha-bab persigue a cualquiera que sospeche que es cristiano. Somalia es una nación traumatizada y los cristianos somalíes lo están aún más.

El adjetivo que reciben las cárceles en Eritrea es ‘infame’ y muchos cristianos se encuentran atrapados en ese terrible sistema penitenciario. Puertas Abiertas nos informa que los seguidores de Jesús son arrestados constantemente por no abandonar la fe cristiana. Eritrea ocupa el 6º lugar en la Lista de Persecución Mundial 2020. Cientos de cristianos siguen en las cárceles de Eritrea. El gobierno los mantiene en condiciones espantosas y muchos de ellos están incluso encerrados en contenedores sin apenas ventilación. Miles de cristianos han sido arrestados y encarcelados en los últimos años, algunos de los cuales han estado en prisión por más de diez años. El mes pasado se pedía oración por siete pastores encarcelados por su fe: el Dr. Futsum Gabrenegus, el reverendo Gebremedhin Gebregiorgis, el Dr. Kuflu Gebremeskel, el reverendo Million Gebreselassie, el reverendo Halie Naziga, el reverendo pastor Kidone Weldou y el reverendo Dr. Tekieab Menghisteob.

Tras cuatro años de gobierno talibán, Afganistán es un país de sufrimiento para los cristianos. Ser cristiano en Afganistán es actualmente una de las situaciones de persecución religiosa más extremas del mundo. La vida para los cristianos es una decisión de "vida o muerte", forzándolos a practicar su fe en total secreto o a huir del país.

En Bangladés Los nuevos cristianos que vienen de otras religiones (islam, budismo, hinduismo) son considerados traidores y apóstatas, por ello, son blancos durante los ataques de grupos extremistas. Cuando se deciden por Cristo, son rechazados y discriminados en todos sus entornos, en casa o en el trabajo, en escuelas o universidades.

De Corea del Norte nos llegaba la historia en Enero de este año del evangelista Cho (nombre ficticio) que se adentró por los bosques montañosos que bordean Corea del Norte para encontrar y ayudar a los norcoreanos que huían y para compartirles el Evangelio. Sus valientes palabras son: “Mi propósito en la vida es salvar almas.” Ser descubierto como cristiano en Corea del Norte conlleva castigos severos, como ser encarcelado en campos de trabajos forzados, con escasas posibilidades ... Como comparten algunos cristianos :” Corea del Norte es posiblemente el lugar más peligroso del mundo para seguir a Jesús. Si se descubre que alguien es cristiano, las consecuencias son extremadamente severas: o bien el encarcelamiento en uno de sus famosos campos de trabajo, con pocas esperanzas de liberación, o bien la ejecución inmediata. Es probable que el mismo destino aguarde a otros miembros de la familia.” El cristianismo no tiene cabida en Corea del Norte, un país en el que el culto solo puede dirigirse en una dirección: hacia el régimen de Kim. Con ojos vigilantes por todas partes, incluso de vecinos y familiares, el más mínimo indicio de adoración a Jesús puede tener consecuencias devastadoras. Sorprendentemente, los creyentes se reúnen, pero en el más absoluto secreto y corriendo un enorme riesgo.

Llegan también muchas peticiones de oración de China. Allí, los menores de 18 años tienen prohibido asistir a la Iglesia o a reuniones religiosas. Muchos cristianos celebran sus cultos en Iglesias no registradas, sabiendo que en cualquier momento su Iglesia puede ser cerrada. En Febrero de este año leíamos esta petición en Puertas Abiertas: “Desde que la Iglesia que se reúne en su casa fue de nuevo asaltadas el año pasado, los líderes de la Iglesia Lan (nombres ficticios por seguridad), y su marido Quiam se enfrentan a una intensa prisión. Por favor, orad con nosotros, pide Lan. A veces siento miedo.”

Lo grande y milagroso en China es que el cristianismo se ha expandido tanto en zonas rurales como urbanas, atrayendo a diversos sectores sociales. Según el Partido Comunista Chino en el poder, el cristianismo es una amenaza que debe controlarse y contenerse estrictamente. Aunque hay iglesias registradas en China -que dependen del Movimiento Patriótico de las Tres Autonomías o de la Asociación Patriótica Católica-, éstas están sometidas a una estrecha supervisión por parte del Estado, que controla lo que se predica y quiénes asisten. Esta intromisión hace que muchas iglesias decidan no registrarse y se reúnan en secreto como iglesias en casa. Es una decisión muy valiente, ya que puede acarrear redadas, multas, detenciones, encarcelamientos y la confiscación de materiales. Con los incentivos que se ofrecen para denunciar estas actividades «ilegales», los riesgos a los que se enfrentan quienes participan en las iglesias en casa, especialmente los líderes, son cada vez mayores.

No obstante, a pesar de esta persecución y de tantos contratiempos tan peligrosos, Dios sigue obrando en la Iglesia Perseguida. “Para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible” (Mateo 19:26).

Comparto la oración que ha difundido Puertas Abiertas, una Oración por los países más peligrosos del mundo para los cristianos: “Señor, gracias por hacer posible lo imposible. Solo tú puedes hacerlo, y es lo que te pido hoy: que fortalezcas la Iglesia donde, desde un punto de vista terrenal, no debería existir. Gracias por cada persona que decide seguirte aun en medio de tanta oposición y gracias por seguir haciendo crecer tu Iglesia aun sin libertad religiosa. Por favor, protege, abraza e inspira a los cristianos más perseguidos de estos países tan peligrosos. Sigue enviando y levantando gente como estos colaboradores locales, llénales de visión y de apoyo. Haz que la fe y que estos cristianos sobrevivan, y que puedan ser de luz en medio de tanta oscuridad. En el nombre de Jesús, amén.”