jueves, 16 de abril de 2026

IA en el mundo cristiano

Hablar hace unos años de Inteligencia Artificial (AI) nos sonaba a ciencia ficción. Hace unos tres o cuatro años, sobre el 2022, la empresa americana OpenAI lanzó la famosa ChatGPT, una aplicación para el móvil con la que podemos interactuar e incluso usar para trabajos que la AI perfecciona a la hora de hacer documentos, cartas perfectamente redactadas, resúmenes de información histórica o de otro tipo… Yo la tengo instalada en mi móvil y me he quedado sorprendido al ver con qué facilidad puedo practicar idiomas con esa voz que sale del móvil como si fuese un querido profesor de idiomas amigo mío porque, eso sí, la AI es sumamente educada y paciente, lo digo porque me corrige mi torpe pronunciación sin inmutarse de lo mal que hablo.

Pero no quiero detenerme en las ventajas que tiene esta nueva herramienta sino en las consecuencias que puede acarrear su mal uso dentro de nuestra vida secular o como cristianos evangélicos. Porque he escuchado alarmado que hay personas, mayormente jóvenes, que recurren a la AI para tener un amigo con el que hablar y por el que dejarse aconsejar como si de un buen asesor se tratase y, en ocasiones, suplantando el lugar de un padre o de un pastor que nos ayude con su Consejería Pastoral. También he oído comentarios de hermanos creyentes que utilizan la AI en las respuestas a sus exámenes en Escuelas Evangélicas de Teología y, yendo un paso más allá, se rumorea, no sé si alguien lo ha hecho ya, que puede haber predicadores que se ayuden de esta herramienta para preparar sus predicaciones.

Cuando estudié en la Escuela de Teología, una de las primeras cosas básicas que recibí fue el saber que hay buenas herramientas para el estudio y la consulta incluso para preparar un estudio o una predicación haciendo buen uso de ellas: comentarios bíblicos, diccionarios, concordancias (hoy casi suplantadas por los buscadores en Internet porque son más rápidos y efectivos), etc. Hay prácticas entre los cristianos que se pueden perder por el uso de estas herramientas modernas: ya sé que a lo mejor es la opinión de una persona mayor pero es innegable que conocer el orden de los libros de la Biblia es algo fundamental en un verdadero cristiano y más en un estudiante de teología; igualmente el contacto con el papel para muchos de nosotros todavía es fundamental y necesario. Las pantallas parece que desnaturalizan fríamente el uso de los libros, de hecho, soy de los que prefiero leer un texto en una Biblia que en un móvil o una Tablet, aunque ya sé que en estos tiempos ya es corriente hacerlo en una pantalla, pero a los clásicos nos cuesta perder esas hermosas sensaciones del estudio rodeado de libros y apuntes como en la vieja escuela.

Pero volviendo a la AI ¿hasta donde debemos de permitir usarla en nuestro estudio de la Biblia? El verdadero cristiano sabe que para preparar un mensaje o un estudio bíblico, debe de ser guiado por el Espíritu Santo en oración, de manera que es el Espíritu el que nos guía incluso en el uso de las herramientas de estudio y nos orienta a lo que Él quiere que expongamos y entendamos de la Palabra de Dios. Es el Espíritu el que nos guía pero a nosotros nos deja el trabajo de comprensión, discernimiento y aplicación personal, siempre guiados por Él. El problema con la AI es que nos suplante en esa tarea de comprensión y discernimiento, como si estuviésemos redactando un documento comercial cualquiera o una carta formal de empresa. No podemos permitir que una herramienta hecha por hombres, con la información que los hombres le han grabado y con la información que ella misma pueda recopilar, pueda discernir el mensaje espiritual que queremos recopilar para transmitirlo, en primer lugar a nosotros y en segundo lugar a nuestro oyentes. No lo podemos permitir porque es una manera diabólica de manipular la Palabra y como consecuencia, el mensaje y una manera también de quitarse de un plumazo la actitud espiritual de oración y la guía del Espíritu Santo y esto son palabras mayores. 

Nuestro estudio de la Biblia debe de ser personal y en comunión con Dios que es su Autor y no podemos meter inteligencias “artificiales” que medien en esa inspiración; la Biblia nos encarga directamente que seamos nosotros los que nos ocupemos de la lectura personal, el estudio y el discernimiento de la Escritura; resuenan en mis oídos las palabras del apóstol Pablo a su discípulo Timoteo: “Dedícate a leer las Escrituras a la Iglesia, y a animar y a enseñarles a los creyentes.” Pero este tipo de exhortaciones se encuentran repetidas por toda la Biblia como recalcando lo importante que es tomarse esta recomendación en serio: “Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.” (Josué 1:8). “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5:39). Ese ‘escudriñad’ tiene los siguientes sinónimos: investigar, inquirir, indagar, etc.

Ahora bien: con la AI nosotros podemos pedirle que escudriñe un texto y que nos haga una interpretación de este: ¿Podremos utilizar su respuesta para nuestra Escuela Dominical? Decididamente no. Aunque la AI nos diese una respuesta más o menos acertada, ese procedimiento nos priva de un tiempo de comunión con Dios escuchándole a través de Su Palabra y de la disponibilidad para ser guiados por el Espíritu Santo en la meditación y análisis de lo que Él quiera transmitirnos personal y directamente. No podemos privarnos de la bendición establecida por Dios en la relación con la revelación escrita. Tampoco podemos caer en la tentación fácil y simplona de que una máquina interprete la Palabra de Nuestro Padre por nosotros.

No quiero que esto se interprete como que estoy en contra de los avances tecnológicos. En absoluto, estos avances han sido mi medio de trabajo durante muchos años y los he disfrutado. La AI se puede utilizar como una herramienta muy útil para orientarse en cuestiones técnicas y muy especiales como por ejemplo sacar datos filológicos o lingüísticos; o puede ayudarnos a conocer el contexto histórico cultural de una época o de un momento específico de la historia porque son millones de datos que tiene acumulados y que nos los va a ordenar para que dispongamos de ellos; incluso para un análisis literario para ver la estructura literaria o poética del texto que estemos estudiando. Todo eso está muy bien y si nos adentramos en tecnicismos más complicados nos va a ayudar a recopilar datos de una manera impresionantemente rápida.  Pero lo que no podemos es caer en la trampa de que nos haga una interpretación personal de un pasaje bíblico para nuestra vida precisamente porque ahí no hay un discernimiento espiritual y lo mismo puede aplicar a hacer un estudio bíblico, una meditación y mucho menos una predicación.

 

martes, 24 de febrero de 2026

Hay un mundo de dolor ahí fuera.

Es impresionante oír en pleno siglo XXI lo que sucede en muchas partes del mundo con la falta de libertad
religiosa. En España nos hemos vuelto cómodos con las facilidades que nos dan (de momento) con la libertad de culto. Damos gracias a Dios porque se pueden organizar actos públicos donde anunciar el Evangelio de Cristo con total libertad y sin miedo a ser encarcelados, expulsados, o incluso torturados o asesinados. Pero esta es la realidad que nos llega de muchos países, algunos de los cuales no se pueden ni mencionar por seguridad de los pocos cristianos que malviven en ellos. Muchas organizaciones cristianas trabajan denodadamente en estos países y es a través de ellas que recibimos información de lo terriblemente mal que lo pasan algunos creyentes por su amor a Jesucristo: World Vision, SEFOVAN, Puertas Abiertas, Fundación L´Arcada, Live Dead, Misiones Mundiales, Testimonio Cristiano a Cada Hogar, Gedeones Internacionales, Compassion, Send International, etc., etc., solicitan oración a diario por hermanos en la fe que sufren persecución, rechazo de sus familias, cárcel, torturas, muerte. Nigeria, Nicaragua, Rusia, Rep. Del Congo, Libia, India, Corea del Norte, Laos, China, Afganistán, Pakistán, Irán, Turquía, Somalia, etc., son algunos de los Países que forman la lista negra en donde los cristianos no tienen libertad para reunirse, leer la Biblia, compartir el Evangelio, y no solo eso, sino que el cristianismo está directamente prohibido y perseguido.

Tenemos testimonios directos de muchos de estos cristianos que a través de estas organizaciones que se esfuerzan por ayudarles, envían sus testimonios pidiendo oración y ayuda para ser liberados de sus cárceles o de sus torturadores. Según comparte “Puertas Abiertas”, Somalia es uno de los lugares más peligrosos para seguir a Jesús. El grupo extremista islámico Al-Sha-bab persigue a cualquiera que sospeche que es cristiano. Somalia es una nación traumatizada y los cristianos somalíes lo están aún más.

El adjetivo que reciben las cárceles en Eritrea es ‘infame’ y muchos cristianos se encuentran atrapados en ese terrible sistema penitenciario. Puertas Abiertas nos informa que los seguidores de Jesús son arrestados constantemente por no abandonar la fe cristiana. Eritrea ocupa el 6º lugar en la Lista de Persecución Mundial 2020. Cientos de cristianos siguen en las cárceles de Eritrea. El gobierno los mantiene en condiciones espantosas y muchos de ellos están incluso encerrados en contenedores sin apenas ventilación. Miles de cristianos han sido arrestados y encarcelados en los últimos años, algunos de los cuales han estado en prisión por más de diez años. El mes pasado se pedía oración por siete pastores encarcelados por su fe: el Dr. Futsum Gabrenegus, el reverendo Gebremedhin Gebregiorgis, el Dr. Kuflu Gebremeskel, el reverendo Million Gebreselassie, el reverendo Halie Naziga, el reverendo pastor Kidone Weldou y el reverendo Dr. Tekieab Menghisteob.

Tras cuatro años de gobierno talibán, Afganistán es un país de sufrimiento para los cristianos. Ser cristiano en Afganistán es actualmente una de las situaciones de persecución religiosa más extremas del mundo. La vida para los cristianos es una decisión de "vida o muerte", forzándolos a practicar su fe en total secreto o a huir del país.

En Bangladés Los nuevos cristianos que vienen de otras religiones (islam, budismo, hinduismo) son considerados traidores y apóstatas, por ello, son blancos durante los ataques de grupos extremistas. Cuando se deciden por Cristo, son rechazados y discriminados en todos sus entornos, en casa o en el trabajo, en escuelas o universidades.

De Corea del Norte nos llegaba la historia en Enero de este año del evangelista Cho (nombre ficticio) que se adentró por los bosques montañosos que bordean Corea del Norte para encontrar y ayudar a los norcoreanos que huían y para compartirles el Evangelio. Sus valientes palabras son: “Mi propósito en la vida es salvar almas.” Ser descubierto como cristiano en Corea del Norte conlleva castigos severos, como ser encarcelado en campos de trabajos forzados, con escasas posibilidades ... Como comparten algunos cristianos :” Corea del Norte es posiblemente el lugar más peligroso del mundo para seguir a Jesús. Si se descubre que alguien es cristiano, las consecuencias son extremadamente severas: o bien el encarcelamiento en uno de sus famosos campos de trabajo, con pocas esperanzas de liberación, o bien la ejecución inmediata. Es probable que el mismo destino aguarde a otros miembros de la familia.” El cristianismo no tiene cabida en Corea del Norte, un país en el que el culto solo puede dirigirse en una dirección: hacia el régimen de Kim. Con ojos vigilantes por todas partes, incluso de vecinos y familiares, el más mínimo indicio de adoración a Jesús puede tener consecuencias devastadoras. Sorprendentemente, los creyentes se reúnen, pero en el más absoluto secreto y corriendo un enorme riesgo.

Llegan también muchas peticiones de oración de China. Allí, los menores de 18 años tienen prohibido asistir a la Iglesia o a reuniones religiosas. Muchos cristianos celebran sus cultos en Iglesias no registradas, sabiendo que en cualquier momento su Iglesia puede ser cerrada. En Febrero de este año leíamos esta petición en Puertas Abiertas: “Desde que la Iglesia que se reúne en su casa fue de nuevo asaltadas el año pasado, los líderes de la Iglesia Lan (nombres ficticios por seguridad), y su marido Quiam se enfrentan a una intensa prisión. Por favor, orad con nosotros, pide Lan. A veces siento miedo.”

Lo grande y milagroso en China es que el cristianismo se ha expandido tanto en zonas rurales como urbanas, atrayendo a diversos sectores sociales. Según el Partido Comunista Chino en el poder, el cristianismo es una amenaza que debe controlarse y contenerse estrictamente. Aunque hay iglesias registradas en China -que dependen del Movimiento Patriótico de las Tres Autonomías o de la Asociación Patriótica Católica-, éstas están sometidas a una estrecha supervisión por parte del Estado, que controla lo que se predica y quiénes asisten. Esta intromisión hace que muchas iglesias decidan no registrarse y se reúnan en secreto como iglesias en casa. Es una decisión muy valiente, ya que puede acarrear redadas, multas, detenciones, encarcelamientos y la confiscación de materiales. Con los incentivos que se ofrecen para denunciar estas actividades «ilegales», los riesgos a los que se enfrentan quienes participan en las iglesias en casa, especialmente los líderes, son cada vez mayores.

No obstante, a pesar de esta persecución y de tantos contratiempos tan peligrosos, Dios sigue obrando en la Iglesia Perseguida. “Para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible” (Mateo 19:26).

Comparto la oración que ha difundido Puertas Abiertas, una Oración por los países más peligrosos del mundo para los cristianos: “Señor, gracias por hacer posible lo imposible. Solo tú puedes hacerlo, y es lo que te pido hoy: que fortalezcas la Iglesia donde, desde un punto de vista terrenal, no debería existir. Gracias por cada persona que decide seguirte aun en medio de tanta oposición y gracias por seguir haciendo crecer tu Iglesia aun sin libertad religiosa. Por favor, protege, abraza e inspira a los cristianos más perseguidos de estos países tan peligrosos. Sigue enviando y levantando gente como estos colaboradores locales, llénales de visión y de apoyo. Haz que la fe y que estos cristianos sobrevivan, y que puedan ser de luz en medio de tanta oscuridad. En el nombre de Jesús, amén.”

viernes, 30 de enero de 2026

Él sabía lo que había en el hombre.

En la segunda y de momento última Guerra Mundial (1939-1945), se estima que murieron entre civiles y militares entre 70 y 85 millones de personas, aproximadamente el 3% de la población mundial que había en esa época.

Hay una anécdota que cuenta que después de que sucedió esa terrible masacre, se le preguntó a un rabino si a pesar de eso todavía podía creer en Dios, a lo que el rabino contestó que la pregunta estaba mal hecha, que la verdadera pregunta era ¿Cómo podemos creer todavía en el hombre?

Ya lo he comentado en alguna ocasión: todavía escucho entre los contertulios en las emisoras de radio algunos comentarios optimistas de personas que dicen creer en el hombre, creen que él solo puede mejorarse y que la paz en el mundo es posible gracias a los esfuerzos humanos. La verdad que viendo los últimos acontecimientos con los presidentes de EEUU, Rusia, Corea del Norte, etc., no es para estar muy optimista, pero sí es verdad que siempre el hombre cuenta consigo mismo para hacer frente a todos sus problemas, aunque siempre se queda a medio camino de alcanzar la ansiada paz mundial. ¿Por qué normalmente fracasa? Se nos ocurren muchos motivos, aunque los más familiares podrían ser la ambición, el orgullo, el egoísmo…

Cuando Jesús estuvo en la tierra, los cronistas de la época registraron esta circunstancia: “Jesús no se fiaba de ellos… pues sabía lo que había en el hombre.” (Juan 2:24-25). Es una evidencia más de la deidad de Jesús, ya que solo Dios puede saber lo que hay en el corazón de las personas: “Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y sin remedio. ¿Quién lo conocerá?  Yo, Jehová, escudriño el corazón y examino la conciencia, para dar a cada hombre según su camino y según el fruto de sus obras.” (Jeremías 17:9-10). ¿Qué sería lo que Dios podría ver en los corazones de los que le rodeaban? Creo que lo primero que notaría sería que su corazón estaba lejos de Dios. El hecho de que Jesús sanase milagrosamente atraía a las masas y eso sería posiblemente lo que hiciese moverse a las personas como sucede en estos tiempos, tal vez ya menos, en Fátima y en lugares similares donde se dan supuestos milagros. No quita que otras muchas personas buscasen respuestas a su inquietud espiritual. Jesús podía decir: ¡Yo os conozco!

Hay unas palabras muy tristes en el Antiguo Testamento que resuenan a través de los siglos con un sonido misterioso: “El SEÑOR vio que la maldad del hombre era mucha en la tierra, y que toda tendencia de los pensamientos de su corazón era de continuo solo al mal.” (Génesis 6:5). Dios vio ¿qué es lo que vio? El corazón de los hombres y sus intenciones independentistas una vez que el pecado había creado una barrera infranqueable entre él y Dios. La frase es impresionante: “la maldad del hombre era mucha en la tierra”. Dios es Amor, es verdad, pero también es Justo y el Dios Justo era y es el que mira nuestro corazón para saber de qué viene cargado. Un simple vistazo nos muestra que la maldad se ha reproducido de una manera terrible; hay películas que la muestran que no soy capaz de ver; se me revuelve el cuerpo ante la negrura y corrupción que rezuman. En la época temprana en que Dios mira a la humanidad, ya allí en Génesis, cualquiera podía ver que la maldad era mucha pero Dios puede ver más al interior donde nosotros no llegamos: el texto dice que vio todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Dios vio sus planes y vio las ideas que imaginaban esos planes, planes malvados elaborados por corazones llenos de pecado y de maldad y lo hacían deliberadamente y con propósito dañino.

Lo grande de este pasaje es que Dios no vio al hombre como lo puede ver un espectador, sin intervenir. Dios vio al hombre en aquel momento igual que lo ve ahora: afectado por la enfermedad que la Biblia llama “pecado”, una enfermedad que nunca podremos curar por nuestros propios esfuerzos. Dios vio al hombre, ve al hombre, como un buen padre ve la testarudez y la necedad de un hijo rebelde y desobediente, algo que le da mucho pesar. La diferencia, claro está, en que Dios es Dios y nada puede perturbar Su mente y Su tristeza ante la complicidad del hombre con la maldad es una manera de indicar Su justo y santo rechazo ante el pecado y ante los pecadores, de hecho, Dios parece como si se arrepintiese de haber creado al hombre, sin embargo nunca vemos que se haya arrepentido de haberlo redimido.

Sí, Dios nos ha mirado y ha enviado un remedio para alcanzar paz con Él y entre nosotros: Su Hijo Jesucristo. Jesús, el Hijo de Dios vino a la tierra hace más de dos mil años como un hombre perfecto para salvarnos de un Juicio merecido que nos condena por pecadores y por no querer saber nada de Dios. Dios es tan bueno que por medio de la muerte y la resurrección de Jesús nos regala perdón, paz y ¡vida eterna!

Creer en Jesús quien murió en la cruz por mí y por ti, es el paso obligatorio e individual que debemos dar para ser totalmente perdonados del pecado y recibir la vida eterna. ¿Cómo se hace esto? Simplemente pidiéndoselo: ahora mismo, con un corazón arrepentido, queriendo que Jesús cambie tu vida, solo hay que, sinceramente y de corazón pedírselo: “Jesús, te pido que te muestres a mí, que me des tu perdón, reconozco que soy un pecador y que nunca he querido saber nada de ti, quiero pedirte perdón por mi vida y rogarte que seas mi Señor y mi Salvador personal. Amén.”

martes, 30 de diciembre de 2025

Influencers y atletas jóvenes fallecidos

2025 está a punto de finalizar su andadura y no quería dejarlo ir sin escribir algo sobre una noticia que
últimamente se está repitiendo mucho: la muerte repentina de jóvenes y atletas Influencers. Me ha llamado este año la atención el hecho de que se anuncian estas muertes como de pasada, como si se intentase ocultar una realidad como evitando que impacte en la sociedad, tal vez pensando en que no afecte demasiado a los jóvenes, no lo sé, pero este año se ha repetido la noticia demasiado a menudo últimamente y me da la sensación de que no se habla, o no se quiere hablar demasiado de ello.

Indagando en los titulares he visto que sí se ha escrito sobre el tema: “Los 'influencers' están de luto: las alarmantes cifras de un otoño negro.” Mónica Sánchez escritora y periodista española especializada en temas sociales y de solidaridad notó que algo estaba pasando y escribió un artículo que, de que yo sepa, solo se publicó en la revista “Hola”, que me ha llamado la atención porque destaca una realidad que no sé muy bien que esconde pero que tal vez sea una, hasta ahora, pequeña alarma, pero que no deja de ser interesante. Mónica Sánchez lo describe así: “La muerte de un joven británico en España abre el debate sobre las luces y las sombras de las redes sociales.”  Es interesante el enfoque porque se vende demasiado, entiendo yo, lo de las luces, esto es, la fama, el dinero que se gana, y, en definitiva, esa popularidad semi ficticia que asombra y deslumbra a los más jovencitos que aspiran a ser conocidos al menos en el ámbito de sus amistades por la cantidad de likes o visitas conseguidas a una información publicada en las dichosas redes sociales.

Y es que parece que la obsesión de destacar en estas redes es una especie de enfermedad contagiosa por lograr récords que sorprendan, para su envidia, a nuestros conocidos y, más tarde, a nuestros seguidores. Mónica destaca como ejemplo la muerte de Taylor Rousseau a sus 25 años, de una enfermedad que parece que tenía pero que se cuidaba muy bien de comunicársela a sus más de 1.000.000 de seguidores en TikTok y más de 200.000, que se dice pronto, en Instagram. Cifras de vértigo de personas que verían en ella un modelo de vida a seguir por lo bonito y bello de la vida que ella vendía a sus seguidores… pero, finalmente murió tan joven, como si la realidad quisiese recordar a la gente de que se vive y se muere y no hay una edad estipulada para morir, la muerte llega de la manera más inesperada, pero la gente quiere aferrarse a la frase: “Comamos y bebamos que mañana moriremos” frase que cita el apóstol Pablo de Isaías, en el sentido de una vida que cierra los ojos al hecho de que estamos aquí de paso a una eternidad que se corresponderá con lo que hayamos decidido en este tiempo a la hora de escoger: ojos cerrados a la existencia de Dios u ojos abiertos al hecho de que tendremos que dar cuentas al Creador de la Vida de lo que hemos hecho con la nuestra el tiempo que hemos estado aquí.

Taylor Rousseau murió por enfermedad pero hay otros influencers que mueren a causa de los riesgos que corren en su afán de sorprender a sus seguidores por una foto extrema conseguida, una forma de vida super arriesgada, o la búsqueda de un objetivo o un récord que sorprenda y haga subir la obsesionante cifra de seguidores. Sorprendentemente estos jóvenes están muriendo por intentar alcanzar metas de vanidad que, como escribía Salomón en su libro “el Eclesiastés” no tienen otro objetivo que el de la auto-satisfacción pasajera y momentánea de algo que no busca un éxito momentáneo y totalmente insatisfactorio. Desde la perspectiva bíblica es un engaño satánico para reírse de la vida y de su Autor que lleva a muchas personas a dejarse llevar sin un sentido eterno de la existencia que proclama Dios en Su Palabra.

Un ejemplo terrible lo tenemos en el caso de la influencer turca Kubra Aykut que con más de 1.000.000 de seguidores en TikTok se suicidaba tirándose desde un quinto piso dejando una nota digna de una película de terror: “Salté por voluntad propia. Ya no quiero vivir más.” Una explicación de alguien al que siguen más de un millón de personas, alguien que los influye y alguien que no tiene más explicación de la vida que un “ya no quiero vivir más” o tal vez: “Esto no tiene propósito, ni sentido, no hay nada más, no alcanza nada más, Dios no existe, no hay eternidad, Jesucristo ha muerto en vano.” Esto lo escribo yo, no lo ha dicho Kubra, pero es que su reacción me deja sin sangre y me apena en gran manera el comprobar con el Demonio sigue engañando a la gente como el primer día que surge n el Huerto del Edén para engañar a Eva y a Adán con las mismas palabras huecas. Kubra tenía un millón de seguidores pero realmente se encontraba sola, ni una amiga con quien hablar ni a quien confesar su soledad.

Cada vez que escucho en las noticias la muerte de un joven de estas características pienso en las consecuencias de dejarse llevar por las luces de la popularidad vana de las redes sociales. Si miras la lista, solamente en este último año, es para quedarse con la boca abierta un buen rato: Juliana Marins, 26 años, influencer brasileña que murió mientras hacía senderismo en un volcán activo en su País. Jordi Vance, 20 años, culturista e influencer que murió por deshidratación severa en marzo. Alessandro Antonicelli, 26 años, influencer de fitness italiano que falleció por un agresivo osteosarcoma (cáncer de huesos) en diciembre. Natallie Stichova, 23 años, murió al caer de una altura de 80 metros cerca de un castillo en Alemania intentando hacer un selfi que aumentara el número de seguidores.

sábado, 6 de diciembre de 2025

¿Dios y hombre?

En el artículo anterior llegamos a la conclusión a la que llegaron hace más de 1500 años en Calcedonia, una antigua ciudad griega de Bitinia, hoy Turquía, hoy un distrito de Estambul ocupa lo que fue en el 451 d.C. Calcedonia o Calcedón donde se celebró un Concilio que lleva ese nombre en donde se discutió quién era en realidad Jesucristo. El Credo que allí firmaron decía así: “nuestro Señor Jesucristo es para nosotros Uno y el mismo Hijo, el Mismo Perfecto en la Divinidad, el Mismo Perfecto en la Hombría; verdaderamente Dios y verdaderamente Hombre; el Mismo de alma y cuerpo racionales; co-esencial con el Padre según la Divinidad, el mismo co-esencial con nosotros según la Hombría; como nosotros en todo, sin pecado…. Uno y el mismo Cristo, Hijo, Señor, Unigénito; reconocido en dos naturalezas de forma inconfundible, inmutable, indivisible, inseparable; la diferencia de las naturalezas no desaparece por la unión, sino que se conservan las propiedades de cada naturaleza y (ambas) concurren en una sola persona y una sola hipóstasis; no como si estuviera dividido en dos personas, sino como si fuera el mismo Hijo y Unigénito Dios, el Verbo, el Señor, Jesucristo.” (Extracto del Credo acordado en el Concilio de Calcedonia.

Yo siempre digo que si fuese capaz de entender a Dios, no sería Dios porque nuestra mente no tiene la capacidad de entender al Creador del Universo y de todo lo visible e invisible, por eso con toda humildad debo de confesar que es muy difícil comprender como es que Jesús es un hombre igual que nosotros pero sin pecado y Dios. Los teólogos llaman a esto la relación hipostática de Cristo: “La Unión Hipostática es la doctrina central del cristianismo que explica que Jesucristo es una sola persona con dos naturalezas completas e inseparables: plenamente divina y plenamente humana, unidas sin confusión ni cambio en una única hipóstasis (sustancia).”

Como hacemos siempre, buscamos en la Biblia la respuesta a este misterio teológico y es en Ella donde encontramos claros ejemplos de que efectivamente Jesús era un hombre igual que nosotros, por ejemplo encontramos que Jesús se cansaba después de un día de mucho trasiego o de una buena caminata, tenía hambre y sed, pero además los que estuvieron con Él nos cuentan que trabajaba de carpintero con José su padre no biológico, aprendía, oraba, en fin, todo lo que un hombre podía hacer en la época en la que le tocó vivir.

¿Y que declara sobre su divinidad? La portentosa definición que de Él hace el evangelista Juan en su primer capítulo, no deja lugar a dudas: “En el principio era la Palabra (o el Verbo), y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Ella era en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de ella, y sin ella no fue hecho nada de lo que ha sido hecho… Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, y contemplamos su gloria, como la gloria del unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1: 1-3, 14). El apóstol Pablo afirmó como escritor inspirado que “en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”, en otra versión más popular: “en Cristo habita toda la plenitud de Dios en un cuerpo humano.” (Colosenses 2:9).

¿Y que decía Jesús de estas afirmaciones? Pues tenemos un montón de afirmaciones y demostraciones por parte del mismo Jesús que corroboran lo que venimos diciendo: “Yo y el Padre uno somos.” (Juan 10:30), “El que me ha visto, ha visto al Padre.” (Juan 14:9), “Jesús mismo no confiaba en ellos, porque los conocía a todos y porque no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio acerca de los hombres, pues él conocía lo que había en el hombre.” (Juan 2:24-25), habla de su omnisciencia; a la mujer samaritana le confesó que Él era el Mesías, el Cristo profetizado: “Le dijo la mujer: —Sé que viene el Mesías —que es llamado el Cristo—. Cuando él venga, nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: —Yo soy, el que habla contigo.” (Juan 4:25-26); otra confesión similar es la que Jesús le da al sumo sacerdote cuando era interrogado antes de ser crucificado: “Otra vez el sumo sacerdote le preguntó y le dijo: —¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Jesús le dijo: —Yo soy. Y además, verán al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder y viniendo con las nubes del cielo.” (Marcos 14:61-62). Otra de las cosas que Jesús hacía y que llamaba poderosamente la atención es que no se oponía a que alguien lo adorase, cosa que solo le correspondía a Dios, hasta los ángeles rechazaban rápidamente ese gesto o igualmente el perdonar pecados: “Y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: —Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.” (Mateo 9:1-2); “Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo: —Hombre, tus pecados te son perdonados.” (Lucas 5:20); “Y a ella le dijo: —Tus pecados te son perdonados. Los que estaban con él a la mesa comenzaron a decir entre sí:  —¿Quién es este que hasta perdona pecados?” (Lucas 7:48-49); “—¿Crees tú en el Hijo del Hombre? Él respondió y dijo: —Señor, ¿quién es para que yo crea en él? Jesús le dijo: —Lo has visto, y el que habla contigo, él es. Y dijo: —¡Creo, Señor! Y lo adoró.” (Juan 9:36-38); “Entonces Tomás respondió y le dijo: —¡Señor mío y Dios mío! Jesús le dijo: —¿Porque me has visto, has creído?” (Juan 20:28-29). Jesús podía haber rechazado esa muestras de adoración recordándoles el mandamiento de que solo al Señor tu Dios adorarás, pero al no rechazarlo demostraba que Él era quién decía ser.

Volviendo al meollo de la cuestión, podemos decir que no queda claro como pueden convivir las dos naturalezas en una misma persona. Desde el principio de la Iglesia esto fue un debate que ocupó casi los primeros cinco siglos y que condujo también a la promulgación de lo que después se consideraron herejías cristológicas a la luz de la Biblia, hasta que por fin se llegó a la definición que hemos reproducido fruto del Concilio de Calcedonia. Y como allí declararon los llamados padres de la Iglesia, a pesar de que para nuestra mente es un misterio, desde aquí respetamos y sostenemos la postura bíblica que afirma tanto su humanidad como su divinidad.

William Edward Biederwolf fue un evangelista presbiteriano estadounidense que llegó a esta conclusión: “El hombre que lea el Nuevo Testamento y no sea capaz de ver que Cristo reclama ser más que meramente un hombre, podrá mirar al cielo durante el mediodía de un día sin nubes y no verá el sol.”

Termino con una palabras de Juan el Evangelista: “Por cierto, Jesús hizo muchas otras señales en presencia de sus discípulos las cuales no están escritas en este libro. Pero estas cosas han sido escritas para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida en su nombre.” (Juan 20:30-31).