“Evangelio” significa “buena noticia” y la buena noticia es que Dios nos ha dado la solución para superar y eliminar esa barrera: esa solución es Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, que vino a la Tierra, Dios encarnado, Dios hecho hombre para sufrir el castigo que nos correspondía y conseguir de esa manera, creyendo en Él, creyendo que lo que hizo fue perfecto, creyendo que Él ocupó nuestro lugar, romper la barrera, romper el obstáculo y permitiendo así restablecer la relación rota en el Edén. Esto estaba profetizado en el Antiguo Testamento: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se apartó por su camino. Pero el SEÑOR cargó en él el pecado de todos nosotros.” (Isaías 53:6). Y luego confirmado en el Nuevo: “Pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio derecho de ser hechos hijos de Dios,” (Juan 1:12).
El motivo de que la cruz sea el centro de la predicación cristiana es que sin la cruz nunca hubiésemos alcanzado a ver el rostro de Dios por nuestras obras, por nuestros méritos, en fin, porque lo mereciésemos. La justicia con mayúsculas y la rectitud de Dios Santo exigen que el pecado sea castigado; Dios no puede decir una cosa y luego desdecirse. Pero Jesucristo ha venido al mundo, se ofreció a sí mismo al Padre y pidió al Padre que los pecados del mundo recayeran Él, Alguien que nuca había conocido el pecado. Desde luego no es fácil de entender, pero ésta es la esencia del mensaje bíblico. Dios demostró todo su amor en que siendo aún pecadores, Cristo muró por nosotros (Romanos 5:8). El Amor de Dios es tan sorprendente y divino que permitió que ocurriera todo eso para abrir una Puerta que recuperara la amistad perdida por medio del pecado fruto de nuestro orgullo, desobediencia y falta de fe en Él, el Único y Sabio Dios.
La Biblia nos explica que antes de tener una verdadera comunión hay que tener una semejanza fundamental: “No se unan en yugo desigual con los no creyentes. Porque ¿qué compañerismo tiene la rectitud con el desorden? ¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14); ¿qué significa esto? Fácil: No puede haber comunión entre la justicia y la injusticia igual que no hay comunión entre la luz y las tinieblas. ¿Entonces? La Biblia nos explica que para tener comunión con Dios debemos de ser como Él. ¿Cómo? Sí, se trata de tener la misma naturaleza. ¿Y como podemos llegar a eso? No podemos, solo Jesucristo lo hace posible porque solamente en Cristo podemos recibir una nueva vida y una nueva naturaleza por eso es por lo que Pablo dijo en una de sus cartas: “Ya no vivo yo, más vive Cristo en mí.” (Gálatas 2:20). Cuan leíamos en Juan que los que habíamos recibido a Cristo en nuestro corazón y habíamos creído en su Nombre teníamos el derecho de ser hechos hijos de Dios, estábamos incluyendo todas las promesas que Jesús había hecho al respecto: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10); “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.” (Juan 6:54); “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan vivirá para siempre.” (Juan 6:51), haciendo referencia al maná que descendió del cielo y alimentó a los israelitas en el desierto. De ahí que hayamos dicho que para tener verdadera comunión con Dios hemos de tener la naturaleza de Dios y hemos de participar de Su vida ¿cómo? Amando las mismas cosas que Él ama y amándonos los unos a los otros con la confianza absoluta que tenían Adán y Eva cuando se “paseaban” juntos por el huerto del Edén.
La situación del mundo hoy en día es consecuencia de la falta de comunión con Dios. Muchas veces lo he comentado en este blog, no hace falta ser muy avispado para ver cómo se va desarrollando la historia; hasta no hace tanto tiempo las naciones incluían en sus Constituciones referencia a Dios y a Su Palabra; hoy se apresuran a desentenderse de Él para ser más modernos e independientes. ¿Vemos los resultados? Corrupción, caos, problemas, pobreza, guerras, muerte. Estamos en un mundo infeliz porque no tenemos comunión con el Único que puede proveer felicidad por medio de Jesucristo. Pero la Buena Noticia es que incluso un mundo en esta situación puede recuperar la comunión con Dios por mucho que haya peleado para no tenerla porque Jesús ha eliminado la culpa de nuestro pecado en la cruz y si lo creemos podemos recuperar el amor a Dios y esa comunión interrumpida. No significa que quedaremos exentos de dificultades, mientras estemos en este mundo tropezaremos con las aflicciones pera ya no las afrontaremos solos, Dios mismo en la persona de Jesucristo ha prometido estar a nuestro lado siempre: “En el mundo tendrán aflicción, pero ¡tengan valor; yo he vencido al mundo!” (Juan 16:33); “Y he aquí, yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:20).

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