Oí decir a un predicador que uno de los problemas de las iglesias es que los llamados cristianos conocen poco a Dios. Sin embargo es una de las experiencias más hermosas, el “ir conociendo a Dios”. En la Biblia podemos leer: “Queridos amigos, sigamos amándonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios; pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él. En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.” (1 Juan 4:7-10 NTV (Nueva Traducción Viviente)). Aquí se afirma que los hijos de Dios le conocen. Bueno, al menos estamos en proceso de conocerle… No será porque no tenemos información sobre Él: uno de los objetivos de la Biblia es darle a conocer, de ahí decimos que no es un Dios que esté oculto; todo lo contrario, Él se ha dado a conocer de diferentes maneras y la Biblia es una de ellas.
Pero en la calle cada vez se habla menos de Dios porque está pasado de moda, según su criterio. Puedes hacer una encuesta a la gente sobre si creen en Dios y alguno te dirá que sí, aunque no tenga muy claro porque lo dice, seguramente por tradición y porque así se lo han enseñado desde pequeñito. Satanás emplea a sus ‘peones’ en una ardua labor, lenta pero efectiva, de destrucción, de eliminación de la creencia de que Dios existe… Pero al final, como si no lo pudiesen evitar, acaban siempre mencionándolo, a veces para echarle la culpa de algo, o para clamar por Su ayuda cuando la desesperación muestra la impotencia y vulnerabilidad del ser humano.
Hace un tiempo leí en una revista la declaración de una persona importante: “Tanto si Dios existe como si no, la verdad es que le echamos mucho de menos”. ¿Qué encierra esta afirmación? Lo de siempre: si no existe desearíamos que existiera y si existe no está haciendo nada, está perdido en otros asuntos y nos ha abandonado, tal vez porque le hemos dicho que no lo necesitamos.
Como he dicho antes, la Biblia nos dice que Dios existe y que se ha revelado para que nosotros lo sepamos, y no solamente que sepamos que Él está ahí, sino que, como dicen los versículos que hemos leído en 1 Juan, que sepamos que nos ama.
¿Qué es lo que dice la Biblia entonces sobre la revelación de Dios? Vamos a repasar algunos pasajes: “Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento despliega la destreza de sus manos. Día tras día no cesan de hablar; noche tras noche lo dan a conocer. Hablan sin sonidos ni palabras; su voz jamás se oye. Sin embargo, su mensaje se ha difundido por toda la tierra y sus palabras, por todo el mundo.” (Salmo 19:1-4 NTV). Antes mencioné que Dios se ha revelado de diferentes maneras, una de ellas es la Creación. Como nos cuenta la historia del Génesis (y digo claramente historia, no fábulas), antes de que el hombre se apartase de Su Creador, todo era bueno, la Creación era perfecta porque aún no había entrado el pecado en el mundo. Aún hoy, cuando el pecado campa a sus anchas, podemos admirar su belleza en los grandes y en los pequeños detalles. Claro que ahora se dice que tanta belleza es fruto de la sabiduría y conocimiento de la “madre naturaleza”, una madre que precisamente fue creada por Dios. Pero el hombre y la mujer hicieron caso al Demonio antes que a Dios y prefirieron seguir por libre, deseando ser ellos mismo como Dios, tal y como les había prometido Satanás que sucedería. Pero como Satanás es mentiroso y “padre de mentira”, una vez más y usando sus engaños y estrategias, consiguió convencer a Adán y a Eva para que desobedeciesen la única prohibición que Dios les había dado y ¿qué consiguieron? Dios se apartó del hombre, entró el pecado en el mundo y con él la corrupción, la contaminación y el deterioro de todo, hasta el punto de que la misma Creación se duele y gime esperando el momento de ser liberada de esta triste situación. ¿Cuándo será eso? El día en que Dios restaure lo que el pecado ha estropeado.
