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domingo, 14 de abril de 2013

¿SIN TIEMPO?


No tiene tiempo para nada. Todo el día corriendo. Corriendo por la mañana para alcanzar el tren que le
prisa correr sin tiempo estress
lleva a la ciudad donde tiene su trabajo. Trabajo que se acumula por falta de tiempo. Urgencias, prisas, presión, ¿qué día vas a entregar eso? ¿Para cuándo tendremos acabado este proyecto? ¿Crees que estará terminado en fecha?
Hay que comer rápido porque el trabajo, testarudamente, se sigue acumulando. No puede perder la concentración en lo que hace porque si no puede salir mal y tendrá que volver a empezar y sería… ¡tiempo perdido!
“Ya es la hora para irme, ¡tengo que dejarlo, tengo que dejarlo! Si no descanso voy perdiendo capacidad de concentración y es peor, es mucho peor, puede ser ¡tiempo perdido!”
Corriendo para alcanzar el metro que lo llevará a la estación del tren, porque si lo pierde, perderá el enlace y ¡más tiempo perdido esperando al siguiente!
¿Te has fijado en su cara? Rictus de crispación. No hay ni un asomo de sonrisa. Hay seriedad forzada, tensa, como que pudiera desencadenarse una tormenta en cualquier momento… ¿Quién sufrirá las consecuencias de esa tormenta?
“Tendría que estar más tiempo con mi hijo pero es que ¡no tengo tiempo para nada! ¿Te das cuenta que me he comprometido a terminar esto para la asociación y todavía lo tengo así? ¡Para qué me habré metido yo en líos!
¿Ya son las once? Pues nada, hay que recoger que entre unas cosas y otras me dan las once y media sin entrar en la cama… ¡Qué rápido pasa el tiempo! ¡No da tiempo a hacer nada!”

viernes, 28 de diciembre de 2012

Contando nuestros días

“Enséñanos a contar nuestros días, de tal manera que traigamos al corazón sabiduría” (Salmo 90:12)

aprovechando_los_años
Finalizamos un año más, pero no un año cualquiera: por causa de la crisis financiera, fundamentalmente, va a ser un año que perdure en la historia y mucha gente no lo olvidará fácilmente, aunque dicen que el tiempo todo lo cura (y lo olvida). Pero el año ha finalizado con anécdota y expectación mundial: se ha hablado, una vez más, del fin del mundo. Alguien divulgó que el “calendario maya” finalizaba el 21 de diciembre del 2012 y eso se podía interpretar como el fin de una era o el fin del mundo, según como se quisiese ver, aunque el sensacionalismo de los noticieros, prefirió decantarse por lo segundo. La mayoría de la gente se dedicó a bromear sobre el asunto; no sé si por dentro correría algún tipo de inquietud, pero dicen que hubo algunos más aprensivos, supersticiosos o ingenuos que, por si acaso, se dedicaron a proveerse de un bunker o similar, anti catástrofes y a llenarlo de víveres para resistir lo que pudiese echársenos encima. Yo no sé si esto es cierto porque no tengo forma de comprobarlo, pero sí sé que la noticia hizo correr “ríos de tinta” y dio la posibilidad de poner sobre la mesa las mil y una teorías de cómo será el fin del mundo si es que llegase ese fin.
Como ya ha pasado la fecha y no ha ocurrido nada, ahora se hacen bromas sobre el asunto, se recuerda que “seguimos aquí”, y se pierde la preocupación sobre qué pasaría si se acabase el mundo, lo que deriva en despreocupación por el más allá, “a otra cosa mariposa”, “hablar de esas profecías es perder el tiempo”, etc., etc., aunque para no perder del todo el interés, ahora se está hablando, aunque menos, que dentro de veintitantos años, una roca que viene viajando por el espacio tiene alguna posibilidad de chocar con la Tierra y, como resultado del impacto, desaparecerá la vida de su superficie tal y como la conocemos ahora.