“¿Es usted creyente o ateo? – Ni una cosa ni la otra, soy agnóstico”
Es bastante corriente oír este comentario. ¿Qué significa
ser agnóstico? En términos muy genéricos y sencillos una persona se denomina
agnóstica porque cree que no puede opinar nada sobre temas de religión, no se
declara creyente pero tampoco puede afirmar que sea ateo aunque en el fondo,
nieguen la existencia de Dios basándose en que todo lo que pertenece al ámbito
espiritual es inaccesible al entendimiento humano pues va más allá de los
resultados de los experimentos, más allá de la ciencia.
Según leo en la Wikipedia, el agnosticismo designa
corrientemente la actitud que considera fútil toda manifestación metafísica y,
en sentido estricto, se aplica a todas las doctrinas filosóficas que, aparte de
sus diferencias, admiten la existencia de una realidad absoluta y trascendente,
incognoscible por naturaleza: el positivismo, el evolucionismo, el relativismo
y, en cierto sentido, el criticismo kantiano.
La palabra viene del griego α-, a-,
‘sin’; y γνώσις, gnōsis, ‘conocimiento’. Es importante que no debe
confundirse con gnosticismo, un movimiento religioso que tuvo su apogeo a
mediados del siglo II siendo una auténtica amenaza para el cristianismo,
dándoles mucho trabajo al apóstol Pablo y muy especialmente al apóstol Juan
quien combate este movimiento en sus cartas.




