viernes, 8 de diciembre de 2023

Los extraterrestres

En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española dice que 'extraterrestres' es "una cosa que
pertenece al espacio exterior de la Tierra o procede de él."

Todos hemos oído hablar de los ángeles, en la Biblia nos dice que "solo son sirvientes, espíritus enviados para cuidar a quienes heredarán la salvación" (Hebreos 1:14), o sea, cuidan a los creyentes conforme a su necesidad: protegerlos, instruirlos, consolarlos, animarlos. En algunas ocasiones hemos oído historias de creyentes que han sido salvados milagrosamente de peligros de los que solo milagrosamente se podrían haber salvado; la gente dirá que ha sido una casualidad o mucha suerte pero sabemos que para el creyente no existen las casualidades y la suerte la reparte Dios conforme a Su Voluntad y Propósito. En la Biblia aparecen muchos relatos de ángeles enviados por Dios para ayudar incluso a Jesús, por ejemplo cuando estuvo en sus 40 días de ayuno y, de que yo sepa, en ningún sitio de la Biblia dice que en algún momento van a dejar de ministrar a los creyentes, de manera que están ahí, visibles o invisibles, seres de fuera de este planeta: extraterrestres.

Como en todo, la gente llega muchas veces a los extremos, quiero decir, hay gente que directamente los adora y hay gente que no cree que existan achacándolo a invenciones humanas. Adorar a los ángeles es idolatría porque la Biblia dice que solo a Dios hay que adorar y loa ángeles son seres creador por Dios, no como el hombre porque al menos en la Biblia no se nos dice que hayan sido creados a su imagen y semejanza como el hombre. Voy a escribir algunos de los textos que revelan que los ángeles fueron creados por Dios: "Porque, por medio de él, Dios creó todo lo que existe en los lugares celestiales y en la tierra. Hizo las cosas que podemos ver y las que no podemos ver, tales como trono,s reinos, gobernantes y autoridades del mundo invisible, todo fue creado por medio de él y para él." (Colosenses 1:16-17). "Solo tú eres el Señor. Tu hiciste el firmamento, los cielos y todas las estrellas; hiciste la tierra, los mares y todo lo que hay en ellos. Tú los preservas a todos, y los ángeles del cielo te adoran." (Nehemías 9:6). "¡Alábenlo todos sus ángeles! ¡Alábenlo, todos los ejércitos celestiales!" "Porque él mandó y fueron creados" (Salmos 148:2, 5). Lo que no sabemos es cuándo los creo, puede que fuera al crear los cielos como dice Génesis 1:1, tal vez antes de crear la tierra, no se dice. En el mismo Salmo nos da la pista de que los ángeles por el hecho de haber sido creados en algún momento, no son eternos: "Les hizo ser eternamente y para siempre; les puso ley que no será quebrantada." (Salmo 148:6). 

Respecto a los que no creen en ellos, es curioso que los saduceos, una especie de partido político del siglo II a. C., gente rica, "miembros de la alta sociedad judía de esa época" (nos cuenta Wikipedia), aparecen como gente que no creía en los ángeles ni en otras cosas: "porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángeles ni espíritus..." (Hechos 23:8). Estas ideas, como he dicho, siguen entre los que se van al extremo de no creer en cosas de las que la Biblia habla y que consideran fábulas, cuentos y demasiado antiguas como para creer ahora en ellas. Pero igual pasa con cosas de las que habla la Biblia en las que Jesús es protagonista; el mismo Jesús menciona a los ángeles como a seres a los que está habituado: "No te das cuenta de que yo podría pedirle a mi Padre que enviara miles de ángeles para que nos protejan, y él los enviaría de inmediato? Pero si lo hiciera ¿cómo se cumplirían las Escrituras, que describen lo que tiene que suceder ahora?" (Mateo 26:53-54).

¿Qué más nos dice la Biblia sobre los ángeles? Nos dice que son seres espirituales que cuando han tenido que venir a la Tierra con alguna misión adoptan la forma humana, como se ve en el caso de la visita que le hacen a Abraham: "Un día, Abraham estaba sentado a la entrada de su tienda a la hora más calurosa del día. Entonces levantó la vista y vio a tres hombres de pie cerca de allí. Cuando los vio, corrió a recibirlos, y se inclinó hasta el suelo en señal de bienvenida... uno de ellos dijo: "Yo volveré a verte dentro de un año, ¡y tu esposa Sara tendrá un hijo!... Abraham y Sara eran muy ancianos en ese tiempo, y hacía mucho que Sara había pasado la edad de tener hijos... al anochecer, los dos ángeles llegaron a la entrada de la ciudad de Sodoma." (Génesis 18:10-11; 19:1). 

En la Biblia se distinguen dos clases de ángeles: los buenos y los que se rebelaron junto con Lucifer. Por algunos relatos bíblicos en los que aparecen como protagonistas ambos tipos de ángeles, se sabe que los ángeles son seres inteligentes (Mateo 8:29; 2 Corintios 11:3; 1 Pedro 1:12), tienen emociones (Santiago 2:19; Lucas 2:13) y muestran que tienen voluntad (Lucas 8:28-31; 2 Timoteo 2:26; Judas 6). En el relato bíblico se distinguen claramente diferentes categorías: Arcángeles, serafines y querubines. También se conoce el nombre de dos de ellos: Miguel, arcángel, categoría de un ángel principal y Gabriel que fue el encargado de anunciar a María el nacimiento de Jesús. Por cierto que en los acontecimientos que relata Lucas sobre este nacimiento, hay una actividad muy interesante de ángeles visitando la tierra para hablar con unos pastores quienes, si fuera en estos tiempos, podrían salir en los periódicos que los habían visitado extraterrestres que además habían hablado con ellos y luego formado un gran coro, lo que nos enseña que también tienen sentimientos: "De repente, apareció entre ellos un ángel del Señor, y el resplandor de la gloria del Señor los rodeó. Los pastores estaban aterrados, pero el ángel los tranquilizó. «No tengan miedo—dijo—. Les traigo buenas noticias que darán gran alegría a toda la gente. ¡El Salvador—sí, el Mesías, el Señor—ha nacido hoy en Belén, la ciudad de David! Y lo reconocerán por la siguiente señal: encontrarán a un niño envuelto en tiras de tela, acostado en un pesebre». De pronto, se unió a ese ángel una inmensa multitud—los ejércitos celestiales—que alababan a Dios y decían:  «Gloria a Dios en el cielo más alto y paz en la tierra para aquellos en quienes Dios se complace». (Lucas 2:9-14).

Podríamos hablar más sobre este interesante tema, pero con lo que hemos dicho creo que podemos afirmar que la Tierra es visitada por extraterrestres, seres enviados por Dios desde el Cielo para ministrar a los que creen en Él y con misiones específicas que nos afectan e incluso pueden afectar a la historia como se ve en la historia de Abraham, pero no debemos obsesionarnos con ésto porque todo está dentro de los planes y propósitos de Dios el cual permite, mientras no llegue su tiempo, que otro ángel y sus huestes pululen también en el mundo pero con intenciones malas, hasta el punto de que Jesús tuvo que venir también a la Tierra para torcer los planes de Satanás, vencer a la muerte en la cruz y en su resurrección y abrir la puerta a la esperanza por medio de la salvación que nos ofrece.


sábado, 2 de diciembre de 2023

Diciembre

Noviembre no me ha dado un respiro, ha sido un mes difícil  con muchas situaciones de las que pasan en la vida que te dejan un regusto a humedad de casa antigua a la que tienes que entrar porque no te queda otra pero de la que estás deseando salir para buscar el "calor del hogar" cuanto antes.

Y ya estamos en diciembre, con su hipocresía de luces de colores, preparativos, compras, cenas de empresa y demás cosas típicas de este mes que por ser tan "activo" nos dejas casi desbocados a la puerta de un nuevo año.

No he querido que se terminara el año sin escribir algo aquí y me he aplicado en buscar algunos textos bíblicos para compartir que tengan alguna relación con el mes de diciembre y con su ambiente. Y el primero que me ha surgido dice así: "Más vale tener poco, con el temor del Señor, que tener grandes tesoros y vivir llenos de angustia." (Proverbios 15:16). La carrera contra reloj de diciembre comienza el último viernes de noviembre con el pistoletazo de salida para el llamado black friday: los comercios parece que enloquecen con un afán por vender desmesurado con los ojos puestos en el final del año donde la espiral de gasto se dispara, especialmente "si tienes plata". La Biblia va siempre "contra corriente" especialmente en lo que concierne a la "corriente de este mundo" porque el cristiano sabe que lo que tengamos y amontonemos en este mundo, aquí se va a quedar y por eso nos aconseja que "hagamos tesoro en el cielo" en el sentido de que todas nuestras obras deben de buscar sumar aprobaciones de nuestro Señor con el que pasaremos una eternidad y no ojos de envidia con los de nuestro alrededor que lo único que generan es codicia que no conduce más que a la amargura. Aunque nadie se lo crea, solo los cristianos que lo experimentan, la santidad y el amor son suficientes aunque tengamos pocas cosas del mundo, porque, aunque nadie se lo crea, los que tienen mucho dinero tienen miedo a que se lo roben a a tener menos y, a causa de eso, corren grandes peligros especialmente cuando no quieren saber nada de Dios y menos de ayudar a los más necesitados. La vida agradable y fácil es consecuencia del gozo cristianos que solo te lo da el saber que Jesucristo te ha dado la paz con Dios y que te espera una vida eterna en el Paraíso perdido por causa de darle la espalda al Creador.  Es muy interesante como sigue el texto: "Un plato de verduras con alguien que amas es mejor que carne asada con alguien que odias." Cuando compartes una comida sencilla con alguien a quien amas, sea en la tranquilidad de tu casa, sea en la armonía de la convivencia con los hermanos en la fe, sabes que te va a saber mucho mejor y te va a sentar bien que si compartes una comida opípara en la compañía de gente que te muestra desconfianza, incluso que te puede odiar en su interior aunque no te lo diga pero que sientes en la frialdad de la relación y la hipocresía de personas que tienen mucho materialmente pero muy poco o nada espiritualmente.

"Podemos hacer nuestros propios planes, pero la respuesta correcta viene del Señor." (Proverbios 16:1). Yo los he llamado 'preparativos', preparativos de comidas y cenas, preparativos de entregas de regalos en Nochebuena y Reyes, preparativos de viajes con la idea de estar en otro sitio al inicio del nuevo año, etc., etc. Este proverbio nos recuerda el refrán que dice: "el hombre propone y Dios dispone"; no tenemos la capacidad de prever lo que nos va a suceder en el próximo minuto; como he comentado al principio, si previese todo lo malo que me iba a suceder en el mes de noviembre, me lo habría saltado, si pudiera; está muy claro que no somos dueños de nuestro destino, ni lo podemos prever, ni lo podemos manejar y menos si somos hijos de Dios que conocemos que nuestra vida y nuestro destino está en Sus manos. Siempre pueden aparecer "golpes de realidad" que se impongan ante nuestro planes y deseos. Por eso el Señor nos aconseja a través del apóstol Santiago: "¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma. Lo que deberían decir es: "Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto y aquello." (Santiago 4:14-15). Siempre se cumplirá lo que Dios decida no lo que el hombre planee. Hay más proverbios en esta línea, veamos otro: "Puedes hacer todos los planes que quieras, pero el propósito del Señor prevalecerá." (Proverbios 19:21). 

No quiero dejar en el aire la idea de inseguridad, vulnerabilidad y miedo que circula mucho por las redes en estos tiempos. Es verdad que la mayoría de los proverbios nos amonestan o nos ponen en alerta ante la cruda realidad que nos rodea, pero hay muchos otros que nos recuerdan dónde está la seguridad, la estabilidad, el equilibrio, por ejemplo: "Oh, hijo mio, dame tu corazón; que tus ojos se deleiten en seguir Mis caminos." (Proverbios 23:26). Como escribió alguien: "El único lugar donde tu corazón está seguro es en las manos de Dios. Ríndelo completamente al Señor." Hermoso ¿verdad? Yo al menos así lo siento en mi interior. En medio de la vorágine de la vida, Dios nos pide un poco de atención: "Dame tu corazón, hijo mío." Dios nos ama y no quiere nuestra perdición, por eso insiste en buscarnos, en pedirnos que le oigamos, porque sabe que por el único lugar que vamos a andar seguros, es en Sus caminos, donde está Él, el Dios Todopoderoso, Sabio, Justo, Bueno. "¡Préstame atención!" nos recuerda el buen Dios a lo largo de toda Su Palabra, nos anima a contemplar Sus caminos, Su enseñanza, su buena noticia que nos lleva a levantar la mirada a nuestro Señor Jesucristo para aceptarlo como nuestro Salvador hasta el punto de que esa aceptación nos transforma en hombres y mujeres nuevos, con un propósito y un futuro de esperanza lograda por los méritos de nuestro bendito Salvador.

sábado, 14 de octubre de 2023

¿Qué podemos conocer de Dios?

Pero ¿podemos conocer algo de Dios? Sí, Dios no se ha escondido ni está lejos de Su Creación como
algunos aseguran; Dios, al igual que nosotros, se declara como Alguien al que le gusta comunicarse con Sus criaturas y eso se ve en que, entre otras cosas, ha revelado cómo es Él, al menos hasta donde podemos entender, ya que, al ser Dios, hay muchas cosas, incluso las que nos ha revelado, que nos cuesta entender porque nuestra mente es finita mientras que Dios es infinito, de ahí que no tengamos capacidad para poder entenderlo. Así que podemos empezar por afirmar que nunca podremos entender plenamente nada referente a Dios pero sí podemos conocer verdades acerca de Dios porque Él nos las ha contado ¿Dónde? En la Biblia por eso decimos que la Biblia contiene la palabra de Dios porque es ahí dónde están recopiladas todas las afirmaciones que Dios mismo hace de sí mismo.

Entones, ¿qué nos ha contado Dios de sí mismo? ¿Qué podemos conocer de Él? Bueno, son muchas cosas y no vamos a tener espacio suficiente para desarrollarlas todas, pero sí podemos adelantar un resumen de todo lo que podemos conocer, al menos para aquellos que puedan leer esto y no sepan lo que nos ha sido revelado:

Dios es eterno. Y aquí ya nos encontramos con un concepto que nuestra mente no puede asimilar porque cuando nos ponemos a pensar en la eternidad como 'algo' que no tiene principio ni fin, enseguida nos entra el vértigo, nos mareamos y decimos: Bueno, esto lo dejo para otro día porque hoy no puedo. Lo podemos dejar para otro día y para otro porque siempre nos pasará igual. Yo siempre digo que si pudiésemos entender completamente los atributos de Dios no estaríamos hablando de Él porque Él es Dios. Me gusta en especial como lo define Moisés en su salmo: "Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios". Para poder entender un poco esto, tenemos que comenzar por decir que el tiempo, nuestro tiempo, no le afecta a Dios, porque Él vive en un eterno presente y por lo tanto ni tiene pasado ni tiene futuro. Cuando la Biblia habla de tiempo se está refiriendo a nuestro tiempo, no al suyo. Hay otro texto que le da un significado muy interesante a esto que estoy diciendo: "Para el Señor, un día es como mil años y mil años son como un día." (2ª Pedro 3:8). 

Dios es infinito. Si la eternidad es difícil de entender, lo de la infinitud es imposible, pero la Biblia nos dice que Dios es infinito, o sea, no tiene límites, por lo que una vez más se demuestra que hay atributos revelados por Dios mismo que sólo se pueden aplicar a Él: Todo cuanto Dios sea y todo lo que Dios es, carece de límites.

Dios es inmutable. "Él nunca cambia ni varía" (Santiago 1:17). Cuando la Biblia nos dice que Dios es inmutable viene a significar que nunca difiere de sí mismo y esto es algo que podemos comprender aunque tenemos que asimilar que las perfecciones de Dios hacen posible que nunca cambie porque es Perfecto en sí mismo, no puede cambiar para mejorar porque es perfectamente santo y nunca podrá ser más santo de lo que es y ha sido siempre ni tampoco puede cambiar para empeorar porque es imposible ya que si Dios pudiese sufrir el más leve cambio, no sería ni autoexistente, ni autosuficiente, ni eterno y, por lo tanto, no estaríamos hablando de Dios.

Dios es omnisciente, conoce todas las cosas. "Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto;  conoces mis pensamientos, aun cuando me encuentro lejos. Me ves cuando viajo  y cuando descanso en casa. Sabes todo lo que hago. Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, Señor." (Salmo 139:2-4). Dios posee un conocimiento perfecto, no necesita aprender porque ya lo sabe todo ni tampoco ha tenido que aprender de nadie porque ya lo sabía todo desde siempre, porque si esto fuese así no sería perfecto y por tanto inferior a sí mismo. Dios conoce lo que ninguno podremos conocer jamás.

Y de aquí se deduce otro atributo divino: Dios es sabio. "A Él pertenecen toda la sabiduría y todo el poder... Él da sabiduría a los sabios y conocimiento a los estudiosos." (Daniel 2:20-21). Incluso la palabra 'sabio' se que da pequeña para definir la sabiduría y el conocimiento de Dios pero no tenemos otra que se aproxime. "Su entendimiento es infinito" dice el salmista así que con la palabra 'sabio' se intenta expresar nada más y nada menos que la infinitud, algo que ya hemos visto que no podemos ni acercarnos a sus bordes porque, como ya hemos visto, ante la infinitud tenemos que quedarnos callados. Con humildad deberíamos de reconocer que toda la sabiduría y el conocimiento proceden de Dios; claro que ésto es algo que los hombres en general, en su orgullo, nunca reconocerán, porque lo achacarán a ellos mismos. Cuando habla que "Él da sabiduría a los sabios..." tanto sabio como "estudiosos" (en otras versiones utiliza la palabra "con discernimiento"), tanto "sabios" como "con discernimiento" se refiere a los que poseen estas cualidades espiritualmente hablando, o sea, se refiere a los creyentes. John Edgar Goldingay, erudito y traductor británico del Antiguo Testamento dijo que la sabiduría de la que se habla en estos textos, "no es algo que los seres humanos logren, sino algo que reciben de Dios por revelación." Me parece sumamente interesante y seguramente una declaración en la que sería interesante profundizar.

Dios es omnipotente, o lo que es lo mismo, tiene todo el poder. Si aseguramos que Dios es soberano y que Dios reina, tenemos que afirmar que su atributo de la omnipotencia y Su soberanía tienen que ir juntas, no podría ser de otra manera, porque para reinar, Dios debe de tener poder y para hacerlo soberanamente, tiene que tener todo el poder. "De Dios es el poder" (Salmo 62:11); y Pablo lo corrobora en Romanos 1:20: "desde la creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a simple vista las cualidades invisibles de Dios: su poder eterno y su naturaleza divina.". Ya que como hemos visto, Dios es también infinito y dado que tiene todo el poder, podemos afirmar que Dios tiene un poder ilimitado que es lo que se trata de decir con la palabra que se repite varias veces en la Biblia: es todopoderoso. Y no solamente ésto, la Biblia nos revela también un hecho sorprendente: Dios mismo es la fuente de todo el poder que existe, algo que nos sobrecoge al acercarnos débilmente ante Su grandeza desde nuestro pequeño punto de vista.

Dios es trascendente (importante, significativo, fundamental, capital, crucial, cardinal, esencial, vital); decir que Dios es trascendente tendría que significar para nosotros que Dios está muy por encima de nosotros y de todo el universo creado, tan por encima que una vez más nuestro pensamiento humano no es capaz de imaginárselo, no obstante, para acercarnos un poco a este pensamiento, necesitamos tener en cuenta que "muy por encima" no se refiere a una distancia física con respecto a nosotros y a nuestro planeta, sino a la calidad del Ser. El teólogo y autor inglés Isaac Watts escribió: "¿Cómo se van a atrever los mortales tan impuros a cantar Tu Gloria y Tu Gracia? Muy por debajo de Tus pies nos encontramos, y no vemos más que sombras de Tu rostro."

Dios es omnipresente, o sea está en todas partes y, en contra de los que algunos aseguran, cercano a todos. Así lo explica el salmista en el 139: "¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu!  ¡Jamás podría huir de tu presencia! Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a la tumba, allí estás tú. Si cabalgo sobre las alas de la mañana, si habito junto a los océanos más lejanos, aun allí me guiará tu mano y me sostendrá tu fuerza." La omnipresencia de Dios se explica con mucha claridad en varios pasajes bíblicos. Para los cristianos esta revelación nos da un plus de tranquilidad y seguridad ya que el hecho de que Dios está siempre cerca y presente en cualquier parte del mundo en donde nos encontremos, nos garantiza eso. Tampoco quiere decir esa realidad que el cristiano va a estar libre de sufrimientos o dolor; la Biblia no nos dice eso; el mismo Jesús experimentó gran dolor y angustia a pesar de su cercanía con Dios. Pero como sabemos que el control de nuestras vidas está en Sus manos, el hecho de su segura cercanía da paz a nuestras almas por muy atribuladas que se encuentren en momentos difíciles.

Dios es bueno y es un atributo que vamos descubriendo a través de nuestras experiencias en nuestra relación con Dios: ¡Den gracias al Señor porque Él es bueno! Su fiel amor perdura para siempre." (Salmo 136:1). Hay otro atributos de Dios que destacan como éste y que por su naturaleza tal vez se entrelacen de una manera natural en Su Ser: Dios es Amor, Fiel, Generoso, Misericordioso, Benevolente y lleno de buenas intenciones para con la humanidad. Su propia naturaleza le lleva a bendecir y a preservar la felicidad de los creyentes. El amor es un atributo esencial de Dios. Por su naturaleza infinita y eterna, podemos deducir que su amor no ha tenido principio ni tiene fin; sin tener palabras para definirlo, podemos afirmar que su amor es incomprensiblemente amplio, sin límites ni medidas que podamos medir con nuestras medios humanos. Pero, tal vez, y esto lo digo con toda la humildad posible porque es tan difícil exponer cómo es Dios, tal vez, digo, el amor de Dios se muestra en la entrega de Su Hijo para que viniese al mundo a morir en nuestro lugar para facilitar el perdón y la reconciliación con Dios: "Más Dios muestra Su Amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros." (Romanos 5:8); "De tal manera amó Dios al mundo que dio a su único Hijo para que todo el que crea en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna." (Juan 3:16). El Amor de Dios es una realidad mostrada en el cambio radical de millones de persona que han creído en Jesucristo como su único y suficiente Salvador porque Dios ama a las personas, nos ama con ese Amor eterno.

sábado, 23 de septiembre de 2023

Otoño

Según los datos que publica el Observatorio Astronómico Nacional, España entra en el equinoccio de
otoño hoy y no es que lo diga el Observatorio, simplemente conque salgas a la calle ya te lo dice el ambiente fresco de esta mañana. Como ya sabéis los que leéis esto, yo soy más de sol que de sombra y solo de pensar que ya se ha acabado el verano, no es que me deprima, pero ya no estoy "tan agustito" como dice alguno. Pero es curioso que hay gente a la que le da muy fuerte esto del cambio de estación. Se habla incluso de la depresión otoñal como una realidad que afecta a gente en su estado de ánimo y que se les ve decaídos, como sin fuerza, tristes, o sea, que puede que todas esas cosas les afecten en su salud y no me extraña porque la alegría que producen los rayos del sol es algo real con su fuerza de vitamina D y todas esas cosas. Claro que los que lo pasan mal con el calor están súper contentos habiendo dejado atrás las olas de calor por las que se ha caracterizado este verano, olas de calor que han superado con creces ese bienestar de unos rayos de sol agradables que se convirtieron en llamas de fuego de soplete directamente dirigidas contra nuestra piel.

Y es que los extremos ya sabemos que no son buenos; fíjate lo que dice el autor del libro de Eclesiastés en la Biblia: "¡No seas demasiado bueno ni demasiado sabio! ¿Para qué destruirte a tí mismo?" (Eclesiastés 7:16). Hay que interpretar bien las cosas a la luz de todo el contenido de la Palabra y digo ésto porque alguien me puede decir que parece que la Biblia nos está incitando a pecar un poco (¡No seas demasiado bueno!); si os fijáis en el contexto, el Predicador no está aquí hablando de los pecados ni de pecar más o menos, más bien se está refiriendo a una filosofía de vida, buscando los beneficios, la prosperidad, la felicidad a través del seguimiento estricto de los principios religiosos y de la sabiduría. Yo creo que el Autor nos está diciendo que no seamos fanáticos. Además, como he dicho muchas veces, los textos hay que leerlos dentro de su contexto y el texto siguiente dice a propósito de no pecar ni siquiera poco: "Por otra parte, tampoco seas demasiado malo. ¡No seas necio! ¿Para qué morir antes de tiempo?" Está claro que quienes viven pecando el propio pecado los destruirá definitivamente; otra cosa es que recordemos que somos humanos y pecadores lo que significa que, como leemos en primera de Juan: "Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad; pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Si afirmamos que no hemos pecado, llamamos a Dios mentiroso y demostramos que no hay lugar para su palabra en nuestro corazón. (1ª Juan 1:8-10).

La Biblia aconseja y guía siempre hacia un equilibrio en la vida tanto la vida cristiana como la vida secular: "Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo. Un tiempo para nacer y un tiempo para morir. Un tiempo para sembrar y un tiempo para cosechar. Un tiempo para matar y un tiempo para sanar. Un tiempo para derribar y un tiempo para construir. Un tiempo para llorar y un tiempo para reír. Un tiempo para entristecerse y un tiempo para bailar. Un tiempo para esparcir piedras y un tiempo para juntar piedras. Un tiempo para abrazarse y un tiempo para apartarse. Un tiempo para buscar y un tiempo para dejar de buscar. Un tiempo para guardar y un tiempo para botar. Un tiempo para rasgar y un tiempo para remendar. Un tiempo para callar y un tiempo para hablar. Un tiempo para amar y un tiempo para odiar. Un tiempo para la guerra y un tiempo para la paz." (Eclesiastés 3:1-8). Ante lo cambiante que es la vida es como si el escritor nos aconsejase equilibrio ante todo lo bueno y malo que aparece: altibajos que para soportarlos bien hay que armarse de paciencia y equilibrio y, como muy deseable teniendo la conciencia en paz bajo una dependencia muy humilde de la provisión y la providencia de Dios.

La Palabra de Dios nos guía a ese equilibrio porque conoce los estragos de los extremos; Pablo, en sus cartas, sigue la misma línea de consejos animándonos a que no andemos como insensatos sino como sabios. Tenemos que tener claro que la Biblia llama sabios a los que viven conforme a la sabiduría de Dios revelada en la Biblia y, por el contrario, califica como insensatos o necios a aquellos que le dan la espalda a Dios como una demostración de su soberbia y engreimiento ante el Creador. Par dios, la sabiduría que se menciona aquí no se refiere a un cúmulo de conocimientos, sino que hace referencia a una conducta ante Dios conforme a sus indicaciones para que le agrade como Dios y soberano que es y esto implica una sumisión a la voluntad de Dios, obedeciendo a lo que Él nos ha indicado en Su Palabra.

sábado, 26 de agosto de 2023

Meditando en el campo

" ¿Cómo puedes meditar en el campo con el calor que hace?" me puede preguntar alguien. Bueno,
depende de dónde esté el campo en pleno mes de agosto que es cuando estoy escribiendo. Hace años estuve en el campo en la provincia de Córdoba a finales de la primavera y recuerdo mucha calor; ahora estoy en Galicia y la temperatura es muy agradable (24-25º), estoy en el campo aunque la playa está muy cerca, ya sé, quien me lea va a pensar que estoy en el paraíso y casi sí. 

Sea como sea la frase del título viene en la Biblia y tiene como protagonista a Isaac: "Y había salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde;" (Génesis 24:63). Consultando a los Comentaristas veo que la palabra usada para 'meditar' también se puede entender por orar (hablar en oración con Dios); orar, meditar... la escena es bonita ya que Isaac estaba esperando a conocer a su futura esposa Rebeca y el momento de espera en el campo seguramente era muy propicio para orar o simplemente para meditar, algo en lo que los creyentes podemos invertir tiempo como algo placentero cuando estamos solos. La tendencia ahora es dedicar tiempo a las redes sociales... sociales... sociedad... corriente de la sociedad... corriente del mundo... Hoy escuché en la radio a personas que se habían "desenganchado" de las redes sociales; hay otros que se enganchan apropósito, sienten esa necesidad de "estar al día" en las cosas del mundo, las noticias, los cotilleos, el "estar conectado" con personas que la mayoría de las veces no conocen y "por fe" se confían en ellas sin saber a quién están desvelando su vida o sus anhelos.

Charles Spurgeon escribió: "Si los que malgastan tantas horas en ociosidad, en lecturas livianas y en pasatiempos inútiles, aprendiesen sabiduría, hallarían compañía más provechosa y ocupación más interesante en la meditación que en las vanidades que ahora tanto los atraen." Spurgeon no conoció la realidad de las redes sociales ni de lejos, él vivió en el siglo XIX, pero como inspirado, profetizó en sus escritos un pobre anticipo de la realidad increíble de hoy; como se sulee decir: "¡Si Charles levantara la cabeza!"

La realidad de los cristianos busca esa sabiduría y solaz de los antiguos porque la corriente del mundo se ha vuelto abusiva, frenética, entrometida, no contempla tanto la meditación excepto cuando hace caso a algún maestro de las artes orientales que reconocen el valor terapéutico de la meditación.

"La meditación rumia y extrae la verdadera sustancia del alimento intelectual acumulado en otra parte", sigue diciendo Spurgeon. En el caso de Isaac fue un momento en el que encontró a la que sería su esposa, Rebeca, como broche de oro a un momento importante para él que buscaba en la quietud y tranquilidad y frescura del campo, poner en orden sus ideas y sus ansiedades. 

Las circunstancia en las que vivimos no nos facilitan siempre la posibilidad de tener un tiempo y un lugar idóneo para la meditación. Jesús se apartaba muchas veces a un lugar solitario para orar; para Él era muy importante esos tiempos de oración y meditación al Padre para fortalecerse en la obediencia que mantenía en esa comunión con Quien lo había enviado a esa misión vital para devolver la relación de toda la humanidad con el Creador. Jesús nos enseñó con su ejemplo y con sus palabras: "Cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público." (Mateo 6:6). 

Me he encontrado con hermanos que ni siquiera pueden encerrarse en su aposento porque viven en pisos muy pequeños y son muchos de familia. Los consuelo diciéndoles que el Señor ya lo sabe, no siempre hay esa bendición de tener un lugar, y menos en el campo, para estar meditando y orando a nuestro Dios. Pero a lo mejor, Dios nos lo proporciona en momentos que podemos aprovechar. 

La habitación con la que a veces nos regala el Señor en el campo es el lugar más hermoso: toda la hermosa decoración que vemos a nuestro alrededor, es una enseñanza para meditar en ella: casi todos los días me visita un pájaro pequeño, parecido en tamaño a un gorrión pero de un color negro ceniza muy vistoso y elegante; me imagino que debe de tener su vivienda cerca pero me gusta verlo porque es como si me estuviese diciendo: "¿Has visto lo maravilloso de la creación de Dios?" Las mismas hormigas que abundan a nuestro alrededor me traen la misma pregunta. Y ya no digamos de la belleza que brota del campo sin apenas cuidados, con flores que espontáneamente se muestran hermosas por muy sencillas que sean como las margaritas que adornan el campo como estrellas rutilantes puestas al azar entre la hierba verde que resplandece con las gotas que el rocío ha caído en la noche.

La mente de Cristo vive en el cristiano verdadero de manera que al ver todas estas pequeñas maravillas, se deleita en la enseñanza que fluye de la Creación de Dios. Por eso tener el privilegio que tuvo Isaac de encontrar un tiempo en el campo para meditar es un regalo y una bendición de Dios, igual que el que estoy disfrutando en esta época que reconozco debo agradecer a Dios con sinceridad y humildad porque el conocimiento y el reconocimiento que nuestra mente hace de lo que nos rodea es consecuencia del encuentro que Dios tuvo conmigo como consecuencia de creer en Jesús como el Hijo de Dios y como mi Salvador, un encuentro y un ofrecimiento que está a tu alcance y al alcance de cualquiera que busque a Dios entre tanto que Él nos da tiempo y oportunidad de hacerlo.

martes, 25 de julio de 2023

Tananarive

"Tananarive, pequeño atlas literario" es el nuevo libro que ha escrito Manuel José Díaz Vázquez (Editorial TerraIgnota, junio 2023), un pequeño libro refrescante para estos calurosos días de verano que para mí, en los últimos años, no lo son tanto porque me retiro a tierras más frescas galaicas que son un bálsamo y una bendición para el buen respirar, el buen dormir y, de paso, el buen yantar que diría Cela.

Sigo a Manuel desde que me enteré que escribía novelas rememorando épocas que coinciden en fecha y lugar con mi infancia; títulos como "Queso fresco con membrillo", "A las vacas de la señora Elena no les gusta el pimiento picante", "La calavera de Yorik", "Apuntes y memorias del peor estudiante del mundo", "La ironía del afilalápices" o "La vida tangencial" son para mí un desfile de ideas cargadas de recuerdos, ironías sutiles, gags humorísticos refrescantes que me hacen sintonizar de buena gana con el autor y sus vivencias por muy estrafalarias que se vuelvan algunas veces.

"Tananarive" es el nombre en francés de Antananarivo la capital de Madagascar. Todavía no he descubierto qué tiene que ver el título con el contenido, aún lo estoy leyendo, aunque es un libro corto, me gusta leer las cosas con detenimiento, no soy de leer rápido pero lo que he leído hasta ahora me ha atrapado: al principio creí que era un libro de poesías pero resultó que no, que aunque aparecen algunos poemas en prosa el libro es una mezcla de estilos siguiendo el estilo de Manuel que no tiene problema en mezclar anécdotas de su vida con un soneto, un poema o una serie de rimas estrafalarias como se puede leer en el resumen del contenido de la contraportada.

Me ha atrapado en su alegría, porque enfrento cada capítulo buscando qué me deparará esta vez el relato, por donde me sorprenderá y qué será lo que me haga sonreír en cada línea con ese estilo característico de Manuel. Creo que es el típico libro al que voy a echar mano cada vez que me apetezca leer algo  diferente, e incluso me he dado cuenta que tengo que volver a leer algunos de los mencionados anteriormente porque los libros de este escritor son como esas películas que tienes que ver varias veces para descubrir nuevos detalles que en una primera visión se te habían escapado.

"Tananarive" se agradece como se agradece todo aquello que te acompaña en el disfrute del verano, especialmente en aquellos tan tórridos como éste en los que necesitas refrescar la mente de vez en cuando después de la paliza de tanta campaña y pre-campaña que de manera machacona nos persigue como si no tuviésemos otra cosa que hacer.

lunes, 19 de junio de 2023

Suicidio, principal causa de muerte entre los jóvenes.

 Oyes la noticia como de pasada. Es como si no se le quisiese prestar atención. A lo mejor es una forma de
no promocionarlo y si vale para eso, me parece bien, aunque hay discrepancias, porque se ha dicho que en algunos ambientes se considera un tema tabú y se piensa que si no se habla de ello, no existe.
Porque detrás de la noticia de pasada, se esconde un titular espeluznante: “El suicidio es la principal causa de muerte en España entre los 15 y los 29 años.” Este es un titular del Observatorio del Suicidio del 2021.
¿Cuál es el motivo según los expertos? Depresión, autoestima, ansiedad, soledad… Se habla de la pandemia y del tiempo post-covid como momentos de la historia reciente en el que se apreció un incremento de los suicidios entre los jóvenes.
Si indagamos un poco, aparecen palabras que últimamente se nos han hecho familiares por el impacto que tienen en la conducta de nuestros jóvenes: “acoso escolar”, “bullying”, “ciberbullying”. Los expertos en estos temas hablan de que los menores afectados por esa violencia en las escuelas tienen tendencia a buscar una “salida” a su problema en el suicidio y lo mismo sucede con los acorralados por el ciberacoso y, como curiosidad, se dan estas ideas también en los propios acosadores, claro que menos que en las víctimas.
Me entristece mucho ver a qué situación se ha llegado en una sociedad llena de privilegios y tecnologías que, en teoría, estaban inventadas para hacernos la vida más fácil.
Según leo en las páginas en donde se habla de esto, el deseo de suicidarse se incrementa en el período de la adolescencia.
Hay estudios que buscan las razones de este incremento pero son bastantes los factores que pueden influir, además de los ya mencionados: en general todo está relacionado con la violencia en sus diferentes manifestaciones: problemas en la familia, separaciones, humillaciones, malos tratos, desengaños amorosos, soledad, la muerte de alguien muy querido, fracaso escolar y, últimamente, los conflictos relacionados con la aceptación sexual.
¡Mucho ojo a la influencia sobre esto de las redes sociales! Ya he mencionado el llamado cyberbullying pero es que la influencia de algunos en las redes puede llevar a situaciones a jóvenes tal vez menos preparados, que los pueden enfocar a un callejón sin salida que puede provocar en ellos pensamientos muy negativos con respecto al valor de la vida.Es una barbaridad pero hay gente que propone el suicidio como una solución para los problemas de la adolescencia, problemas que a veces están magnificados por la poca preparación de los jóvenes en esas edades y claro, después las consecuencias son irreversibles.
¿Se menciona el suicidio en la Biblia? Sí y hay algunos casos que se cuentan: el primero que me consta está en el libro de Jueces en el Antiguo Testamento (AT); se trata de Abimelec y se habla de él en este libro porque fue hijo del juez Gedeón. Su suicidio viene como consecuencia de que después de ser nombrado rey en Siquem (antigua ciudad que fue parte después de Israel),  mató a 70 que eran medio hermanos de él y como consecuencia de esto, uno de los hermanos que se libró, Jotam, pronunció una maldición que se cumplió entre otras cosas con su muerte que se produjo cuando estaba sitiando una ciudad desde la torre de la cual una mujer tiró una piedra de molino que cayó sobra la cabeza de Abimelec y como no murió del impacto le pidió a su escudero que lo matase para que no corriese la voz de que una mujer lo había matado. Podríamos decir que fue provocado por la influencia de la cultura de la época sin tener en cuenta que Dios es quién da la vida y quién la quita, no es potestad del mismo hombre quitársela porque es pecado contra la soberanía divina.
Un caso más conocido es el del rey Saul: su caso fue bastante parecido al del mencionado Abimelec; fue herido en una refriega con sus enemigos los filisteos y para que los filisteos no tuvieran el “honor” de matarlo directamente le pidió también a su escudero que lo matase pero, en este caso, el escudero tuvo miedo de hacerlo por lo que el mismo Saúl se mató echándose sobre su propia espada; cuando el escudero vio lo que Saúl había hecho, hizo lo propio, echándose también sobre su espada.
Cuando hablamos de suicidio desde un punto de vista bíblico, tenemos que tener en cuenta que desde el principio de la historia de la humanidad, el hombre y la mujer tuvieron que elegir entre las ‘tinieblas’ y la ‘luz’ y como dice Juan en su evangelio cuando nos habla de la llegada de Jesús al mundo, los hombres amaron más las tinieblas que la luz, o lo que es lo mismo, le dieron la espalda a Dios (la luz, la vida, la eternidad, la santidad) y abrazaron las promesas de la serpiente (Satanás), representación viva de las tinieblas y la perdición fruto del pecado. 

Hay otros casos que se mencionan en la Biblia como el de Ahitofel, Zimri o el más conocido, Judas, el discípulo que entregó a Jesús. Pero tanto los ya mencionados como éstos, conocían las palabras que Dios había pronunciado en el libro de Deuteronomio (30:19): “Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir! Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el Señor tu Dios. Esa es la clave para tu vida. Y si amas y obedeces al Señor, vivirás por muchos años en la tierra que el Señor juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob.” En el contexto de Deuteronomio, Moisés estaba poniendo ante Israel que eligiese entre la vida y la muerte, o sea, entre la bendición y la maldición: bendición si obedecían al pacto que Dios les proponía o maldición si preferían desobedecerle, siendo que esta desobediencia conduce a la muerte y muerte eterna. Dios imploraba (y sigue haciéndolo), para que escojamos la vida, o sea, a Él ya que ahí está la bendición. Jesús lo dijo así: “Solo puedes entrar en el Reino de Dios a través de la puerta estrecha. La carretera al infierno es amplia y la puerta es ancha para los muchos que escogen ese camino.” (Mateo 7:13).
Elegir la muerte es contrario a la propuesta de Dios. Judas, el discípulo que entregó a Jesús, se arrepintió, pero no cambió de dirección, no se convirtió, no cambió porque solo sintió remordimiento. Su objetivo fue las tinieblas, la muerte eterna, mientras que Dios, la Luz Verdadera, nos ofrece la vida, la vida eterna.
El suicidio no es una solución para el sufrimiento; la solución es pedir ayuda al Dador de la Vida. Dice la Biblia que Jesús nos conoce y empatiza con nosotros porque ha estado aquí y ha visto lo que hay; esto nos da seguridad y esperanza: “Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó.” (Hebreos 4:15). Jesús no pecó y cada vez que se encontró con la muerte, trajo vida. Excepto con la suya propia a la que se enfrentó voluntariamente para que nosotros pudiésemos vivir: “Él murió por todos para que los que reciben la nueva vida de Cristo ya no vivan más para sí mismos. Más bien, vivirán para Cristo, quien murió y resucitó por ellos.” (2 Corintios 5:15).
Nuestra vida es además muy valiosa para Dios, de hecho, solo nosotros fuimos creados “a imagen” de Dios, no físicamente, sino espiritual, emocional e intelectualmente; sus palabras de amor por nosotros son impresionantes: “Con amor eterno te he amado.” “Su amor inagotable hacia los que le temen es tan inmenso como la altura de los cielos sobre la tierra.”
Dios es el Señor de la vida y solo Él sabe el día y la hora de nuestra partida.

jueves, 1 de junio de 2023

Agua de mayo

Termina mayo con tormentas, lluvias por todo el país, incluso granizo en las zonas de levante mientras en el noroeste están teniendo días casi de playa. La primavera siempre se presenta locuela, ahora calor, ahora frío, un tiempo de sequía, y ahora, finalmente, agua a raudales. 

Siempre he oído buenos refranes para el agua de mayo, tal vez el más conocido sea el de: "Agua de mayo, pan para todo el año", dicen que los campos y en especial los cereales, se ven beneficiados con la lluvia en este mes, aunque también es verdad que las lluvias torrenciales que han caído en algunos sitios, e incluso el granizo, no parece que hayan sido muy beneficiosos. Lo que sí ha beneficiado, aunque no todo lo suficiente, es al nivel de los embalses que están en un promedio muy por debajo de lo normal por estas fechas, seguramente debido a que los meses de marzo y abril apenas ha llovido nada y encima han sido unos meses muy calurosos.

Siempre que se habla de estas cosas me acuerdo de la promesa que Dios le hizo a Noé después de que terminó el juicio a la humanidad por medio del diluvio: "Entonces edificó Noé un altar al Señor, y tomando de todo cuadrúpedo limpio y de toda ave limpia, ofreció holocaustos sobre el altar.  El Señor percibió el grato olor, y dijo el Señor en su corazón: “No volveré jamás a maldecir la tierra por causa del hombre, porque el instinto del corazón del hombre es malo desde su juventud. Tampoco volveré a destruir todo ser viviente, como he hecho. Mientras exista la tierra, no cesarán la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche”. (Génesis 8:20-22).
La previsión de Dios anunciaba, después del tremendo cataclismo que supuso el Diluvio Universal, que no cesarían la siembra y la siega, el verano y el invierno, como diciendo que aunque el cambio climático provocado por el egoísmo del hombre esté afectando al clima, el control de Dios seguirá funcionando sobre las estaciones y sobre los cambios propios de cada estación.
Hay algunos textos muy interesantes en la Biblia que ya hace siglos vienen anunciando el "envejecimiento" de  nuestro planeta: "Alcen sus ojos hacia los cielos, y miren abajo hacia la tierra. Porque los cielos se desvanecerán como humo; la tierra se envejecerá como vestidura, y sus habitantes morirán como moscas. Pero mi salvación permanecerá para siempre, y mi justicia no perecerá." (Isaías 51:6). Es verdad que aunque aquí anuncia el envejecimiento de la tierra como si de un vestido se tratase, este versículo tiene un mensaje mucho más potente porque está anunciando el final de los cielos y la tierra actuales, resaltando que si todo esto va a pasar, ¿qué sucederá con los que desprecian el mensaje de Salvación que ha cumplido Jesús cuando vino a la tierra a morir en lugar de los pecadores para que aceptasen la Buena Noticia de que Él es la Puerta para Salvarse del juicio final que condenará a los que han despreciado e insultado a Jesucristo? Esta es la realidad futura pero cercana del mundo y de sus habitantes, no es tan solo el cambio climático y sus consecuencias, es el envejecimiento y final del mundo, pero tenemos que ver la luz que sale del mensaje: los que tienen su felicidad en la justicia y la salvación de Cristo, tendrán su consuelo cuando el tiempo y los días ya no sean más: "Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Entonces los cielos pasarán con grande estruendo; los elementos, ardiendo, serán deshechos; y la tierra y las obras que están en ella serán consumidas. Ya que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡qué clase de personas deben ser ustedes en conducta santa y piadosa, aguardando y apresurándose para la venida del día de Dios! Por causa de ese día los cielos, siendo encendidos, serán deshechos; y los elementos, al ser abrasados, serán fundidos. Según las promesas de Dios esperamos cielos nuevos y tierra nueva en los cuales mora la justicia." (2ª Pedro 3:10-13).
Es impresionante esta profecía que aparece en la segunda carta de Pedro, el propio universo será conmovido antes del regreso de Jesús porque el fuego consumirá la primera creación para dejar paso a una Creación restaurada y limpia del efecto contaminante del pecado: El cielo y la tierra pasarán dijo Jesús (Lucas 21:33), corroborando lo que se profetiza en diferentes partes de la Biblia, pero lo verdaderamente importante e impactante es la segunda parte del versículo: ..."pero mis palabras no pasarán." La tierra envejece y tiene fecha de caducidad y renovación pero lo que Jesús ha dicho se va a cumplir y no se va a alterar ni en una tilde respecto a lo prometido, a las bendiciones, al Reino de los Cielos y al regreso de Jesús a por los suyos, porque Jesús, que es Dios, tiene una Palabra que no puede ser quebrantada: "Hace mucho tiempo echaste los cimientos de la tierra y con tus manos formaste los cielos. Ellos dejarán de existir, pero tú permaneces para siempre; se desgastarán como ropa vieja. Tú los cambiarás  y los desecharás como si fueran ropa. Pero tú siempre eres el mismo;  tú vivirás para siempre." (Salmo 102:25-27). Al igual que las Palabras de Nuestro Señor nunca pasarán, Dios es inmutable y eterno: En este salmo vuelve a incidir en la imagen de esa ropa que se va gastando y que va a ser renovada, de manera que podemos pensar que Dios tiene como proyecto ya cercano el restaurar todo lo creado a la hermosura original de como fue creada. Siendo esto así, podemos afirmar como Pedro: "El fin de todas las cosas se acerca" (1 Pedro 4:7), todo lo que estamos viviendo y viendo tiene fin porque la historia la marca el Creador. Nosotros podemos ver "señales": desgaste de la tierra, cambio climático, los hielos que hasta hace poco eran llamados 'eternos' se están derritiendo de modo que todo lo profetizado en la Biblia se está cumpliendo o se va a cumplir en breve, se terminará el capítulo actual de la historia y comenzará otro nuevo comenzando por el regreso del Señor: "Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca." (Hebreos 10:25); "El día de su regreso se acerca" dice el autor de Hebreos, un regreso esperado por todos los verdaderos creyentes, los que han confesado a Jesús como su Señor y Salvador. 
Debemos de pensar que si en los tiempos de los escritores de la Biblia ya estaban esperando el regreso de Jesús, está mucho más cercano su regreso para nosotros. Recordemos que para el Señor mil años son como un día, por lo tanto no tiene que asombrarnos.
Como dice Pablo en Filipenses: ¡El Señor está cerca! así que actuemos como tal, siendo sobrios, equilibrados y pacientes, sabiendo que Él no retarda su promesa y que al igual que en mayo llegó la lluvia, en el mayo del final de los tiempos, llegará La Luz de la Vida que cambiará la historia en declive de este mundo hacia la historia de Victoria esperada en Jesús.

martes, 25 de abril de 2023

El destino de las personas

Tanto el libro del Génesis como el Evangelio de Juan empiezan con la misma frase: "En el principio", una
frase que nos revela cómo empezó todo, como empezó la historia del hombre en la Tierra, cómo hemos llegado a esta situación y por qué. 
Es en ese primer capítulo del Evangelio de Juan donde se habla de Jesús como la "luz verdadera" que alumbra a todo hombre: "Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo" (Juan 1:9). Jesús, cuando comenzó su ministerio, nunca contradijo esa afirmación sino que todo lo contrario, la confirmó: "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida." (Juan 8:12). Quiero resaltar que Jesús dice que es "la luz", no dice "Yo soy una luz" o "una de las luces". Es muy importante el mensaje que se lanza relacionado con la luz y con el hecho de que se presenta a Jesús como la luz que vino a este planeta y alumbra a todo hombre. Antes de afirmar ésto, en ese primer capítulo del Evangelio de Juan ya se nos había anunciado que "En él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres" (Juan 1:4). Así que vemos que hay una relación importante entre la luz y la vida, de manera que podemos decir que en Jesús está la luz y la vida y esto es así porque Jesús es Dios. Aunque estas declaraciones aparecen en el Evangelio de Juan en el Nuevo Testamento, ya en el Antiguo Testamento se venía declarando la relación que hay entre la Luz y el Mesías (Mesías=Cristo) que se anunciaba que llegaría. Veamos algunos ejemplos: "El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz. A los que habitaban en la tierra de sombra de muerte, la luz les resplandeció." (Isaías 9:2); "Yo, Jehová, te he llamado en justicia, y te asiré de la mano. Te guardaré y te pondré como pacto para el pueblo, y como luz para las naciones" (Isaías 42:6); "Pero para vosotros, los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá sanidad." (Malaquías 4:2). 
¿Por qué la luz? Porque las tinieblas envuelven al mundo desde que éste le dio la espalda a Dios y desde entonces la gente se ha habituado a vivir rodeado de esa tinieblas, porque la oscuridad permite actuar impunemente, las obras malas no se ven y éstas forman parte de la situación de rebeldía contra el Dios santo y bueno, el Dios de luz, de la pureza, de la santidad, donde las tinieblas y el mal no tienen cabida.
Ante esta situación es que Jesús viene al mundo con la misión primera de traer Luz en medio de tanta oscuridad, es Su Obra salvadora, no se trata de una luz exterior sino de una luz que alumbra el interior de las personas; fijaros cómo lo dice el apóstol Pablo: "Porque el Dios que dijo: "La luz resplandecerá de las tinieblas" (Génesis 1:3), es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo." (2 Corintios 4:6). El teólogo y comentarista bíblico William Hendriksen escribió: "Jesús es la luz del mundo, es decir, al ignorante le anuncia sabiduría; al impuro, santidad; a los tristes, gozo. Además, a todos los que por la gracia soberana son atraídos (Juan 6:44) a la luz y siguen su dirección, no solamente proclama estas bendiciones sino que de hecho las imparte."
Las tinieblas envuelven a un mundo sin Dios, pero ¿qué sucedió cuando la "luz verdadera" llegó al mundo? Sencillamente, no le conoció  y por consiguiente, no lo recibieron (Juan 1:10-11).
No se habla mucho sobre el Juicio Final anunciado en la Biblia, pero debemos de anunciar a los que no le recibieron y a los que de modo persistente insisten en rechazarle, que están abocados a ese juicio: "Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar fue hallado para ellos. Vi también a los muertos, grandes y pequeños, que estaban de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos. Y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida. Y los muertos fueron juzgados a base de las cosas escritas en los libros, de acuerdo a sus obras. Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras." (Apocalipsis 20:11-13). Esta es la revelación hecha al apóstol Juan sobre lo que va a suceder. Es verdad que "Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvo por él." (Juan 3:17); de hecho, Juan 3:18 dice que el que en Él cree no es condenado, pero Dios envió a Su Hijo al mundo para que se sepa también que el que no cree, ya ha sido condenado. Y el que no quiere creer a pesar de saber todas estas cosas, se excluye a sí mismo de la salvación, a pesar del deseo misericordioso de Dios de que nadie se pierda (2 Pedro 3:9).
"Y ésta es la condenación: que la luz ha venido al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas." (Juan 3:19).
El destino de las personas depende de su actitud frente a la luz que brilla en Jesucristo.

jueves, 16 de marzo de 2023

¿Estamos viviendo los días que son como en los días de Noé?

¿A qué me refiero? Jesús menciona “los días de Noé” como la época que se menciona en el libro del Génesis capítulo 6: es verdad que se trata de un capítulo difícil, oscuro de entender en algunos puntos, pero lo que sí se resalta y está claro es que habla de un tiempo difícil, la violencia campaba a sus anchas, la sociedad se había corrompido de tal manera y las cosas se presentaban tan mal que Dios decidió destruir la tierra y a sus habitantes con un diluvio universal. Hay quien piensa que como se trataba de una civilización primitiva tal vez la violencia y la corrupción fuese consecuencia de su ignorancia, sin embargo, a la luz de la historia que fluye de la Biblia, aquellas personas estaban relativamente cerca de la perfección que tenían los primeros seres humanos creados por Dios: Adán y Eva.

Hay un momento especialmente doloroso en el relato del Génesis cuando Dios ve que “la maldad del hombre era mucha en la tierra, y que toda tendencia de los pensamientos de su corazón era de continuo solo al mal.” (Génesis 6:5). Uno de los motivos para llegar a esta situación es algo que está muy presente en estos días: los hombres habían rechazado a Dios, lo habían alejado de sus vidas y fruto de ese alejamiento lo habían olvidado. ¿No se os hace familiar? Seguro que sí porque hoy pasa exactamente lo mismo y fruto de ese rechazo y ese olvido vemos como esta sociedad parece que solo tiene como objetivo, detrás de una apariencia de conocimiento, independencia, autosuficiencia y progreso, desterrar los principios que hasta ahora han regido a la humanidad, principios que tienen una base puramente bíblica y que como consecuencia de ese destierro, la sociedad se aboca a una serie de problemas y maldades que ni siquiera somos capaces de prever, pero que no auguran nada bueno. 

El capítulo 24 de Mateo es especial porque allí Jesús profetiza cosas que iban a suceder, unas a medio plazo y otras a largo; las de medio plazo ya se cumplieron como la destrucción de Jerusalén y del templo por medio de los romanos. Pero para las de largo plazo que apunta a los tiempos finales, Jesús pone como ejemplo de como estará la sociedad, “los días de Noé”, en los que Dios envió un terrible juicio por medio del diluvio, juicio del que solo se salvaron Noé y su familia, un total de ocho personas. E impresiona pensar que Jesús puso como ejemplo de cómo serán los días antes de su segunda venida, “los días de Noé”, días que, como ya he dicho, Génesis habla de gente que le había dado la espalda a Dios y a su mensaje de salvación, representado en aquel momento de la historia por el arca que Moisés construyó siguiendo las instrucciones que Dios mismo le dio.

¿Qué dice Jesús de aquellos días? Oigámoslo: “En esos días, antes del diluvio, la gente disfrutaba de banquetes, fiestas y casamientos, hasta el momento en que Noé entró en el arca. La gente no se daba cuenta de lo que iba a suceder hasta que llegó el diluvio y arrasó con todos. Así será cuando venga el Hijo del Hombre.” (Mateo 24:38-39). En la segunda carta de Pedro se nos informa que “Noé advirtió al mundo del justo juicio de Dios, y por eso Dios lo protegió cuando destruyó, con un gran diluvio, el mundo de los que vivían sin Dios.” (2ª Pedro 2:5). Por eso se le llama a Noé el “pregonero de justicia” porque en medio del caos se dedicó a anunciar el juicio que venía y la única opción de salvación provista por Dios que era el arca de la salvación. Pero la gente hizo oídos sordos al mensaje y prefirieron seguir el conocido dicho que ha llegado hasta nuestros días: “comamos y bebamos porque mañana moriremos”, un mensaje que por cierto está en la Biblia en el capítulo 22 del libro de Isaías; o sea, venían a decir algo que nos suena por cercano: “paso de saber nada del futuro y déjame vivir a mi aire el presente”. El plazo que la gente del tiempo de Noé tuvo para arrepentirse y cambiar de idea fue de 120 años pero la gente no quiso saber nada porque el registro dice que solo Noé y su familia entraron en el arca de salvación antes de que Dios mismo cerrase su única puerta de entrada.

Bueno pues Jesús dijo que la gente que viva en el tiempo antes de su va a reaccionar exactamente igual que aquella. No hace falta pararse mucho para ver cómo está la sociedad hoy de enfrascada en sí misma, viviendo egoístamente, rechazando cualquier mensaje de gracia que pueda venir del pueblo de Dios y toda esa gente que rechaza de plano cualquier aviso de un hipotético juicio, va a reaccionar igual que cuando vino el juicio y, literalmente, “se los llevó a todos”, porque se encontrarán con la realidad de la aparición de Jesucristo con el agravante de que entonces ya será demasiado tarde, ya no habrá plazo para el arrepentimiento porque la puerta del Arca que es Jesucristo ya se habrá cerrado y entonces vivirán la terrible realidad de tener que enfrentarse al juicio justo de Dios por sus pecados. Y Dios es Justo con mayúsculas. Lo digo porque hay gente que dice que no va a haber problema porque como Dios es amor, no va a condenar a nadie. Pero eso no es lo que dice en Su Palabra: “Dios nos juzgará por cada cosa que hagamos, incluso lo que hayamos hecho en secreto, sea bueno o sea malo.” (Eclesiastés 12:14). La segunda venida de Jesús será el cierre de la oportunidad de salvación que ahora aún está abierta: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo.” Dios dice: “En el momento preciso te oí. En el día de salvación te ayudé.” Efectivamente, el “momento preciso” es ahora. Hoy es el día de salvación.” (2ª Corintios 6:2).

Quiera Dios que tú que lees esto tomes conciencia de que “los días de Noé” están ya aquí y que urge que te arrepientas de tu vida pasada, busques a Dios y le pidas que te perdone, te limpie y aceptes a Jesús como tu único y suficiente Salvador. Él te va a oír, Dios nunca rechaza un corazón arrepentido. Entonces notarás Su paz, paz que producirá el saber que tienes relación con Dios de nuevo y que, cuando Jesús regrese y se prepare el juicio, tu no tendrás que pasar por él porque Jesús ya ha pagado en la cruz lo que nosotros tendríamos que pagar como pecadores.