sábado, 22 de octubre de 2016

Matar la verdad

Stop a las mentiras
Encuentro en el suplemento del País (16/10/16) este titular: "Cuando la verdad no importa", "En la era de Internet y del populismo, las mentiras cada vez pasan menos factura". Se trata de un artículo de Javier Ayuso en el que comenta realidades que son para ponerse a recapacitar de a dónde está abocado el mundo contemporáneo. Leo en el subtitulo interior: "Afirmaciones demostrablemente falsas se multiplican en las campañas electorales y en las redes sociales. El valor de las certezas se ha esfumado en manos de demagogos". Es una alarma más de algo que estamos viviendo diariamente, y que ya he comentado en este blog en más de una ocasión; la mentira se ha introducido diabolicamente en la sociedad como una forma de vida "normal", pero cual bola de nieve deslizándose por una pendiente, ha adquirido dimensiones enormes que están empezando a mostrar consecuencias dañinas, consecuencias que ya no quedan ocultas, sino que, como si de un cáncer se tratase, están mostrándose de una manera tan violenta que la misma sociedad se está dando cuenta de lo que supone haber caído en esa trampa, y si no, fijémonos en lo que afirma el Sr. Ayuso en el inicio de su artículo: "La mentira y la falacia son los dos grandes enemigos de la política, del periodismo y, en general, de la convivencia humana... las medias verdades y las medias mentiras se han convertido en los ejes del debate público, agitadas por la mayor maquinaria de propaganda jamás conocida: la Red." A mi me consuela un poco el que, al menos, se reconozca. Por lo menos, desde la misma prensa, una de las propagadoras, se reconoce a la mentira y a la falacia que es más de lo mismo, como grandes enemigas... de la convivencia humana. El mismo trabajo satánico, sutil y persistente, se vuelve contra ellos mismos por excesivo. Más adelante podemos leer: "Pero la mentira no es solo patrimonio de la política. Muchos medios de comunicación también han sucumbido ante la seducción de crear una realidad que sirva a sus intereses. No todos, por supuesto." Ahí está lo que decía antes, también los medios de comunicación "han sucumbido". O sea, casi todo lo que llega a cualquier ciudadano, está contaminado del mismo veneno de manera que, aún sin pretenderlo, llega a parecer tan normal y corriente mentir porque ¡no pasa nada! que, ¿por que no? Si hace falta, yo también la uso...
Por contra, en la Palabra de Dios encuentro que la mentira es una de las cosas que Dios aborrece (Proverbios 6:16-17; 12:22), que es algo que todo cristiano debe evitar (Isaías 63:8; Sofonías 3:13) e incluso odiar (Salmo 119:163), "El justo aborrece la palabra de mentira" (Proverbios 13:5), porque el padre de la mentira es el propio diablo como así lo señaló el mismo Jesucristo: "Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira" (Juan 8:44). El mismo mal que el periodista denuncia en el siglo XXI respecto a algunos políticos, lo denunció igualmente Dios 700 años a. C.- "Si un gobernante atiende la palabra mentirosa, todos sus servidores serán impíos" (Proverbios 29:12); igualmente a lo referente a los testigos falsos: "El testigo verdadero no mentirá; más el testigo falso hablará mentiras" (Proverbios 14:5).
Quiero finalizar con una advertencia que me parece vital con respecto a la eternidad que nos aguarda; está en Apocalipsis 21:8 y dice así: "Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda." Y como dice el Señor: "El que tiene oídos para oír, oiga."

martes, 11 de octubre de 2016

Amad a vuestros enemigos

amad a los que os aborrecen"Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestro enemigos y haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen y orad por los que os maltratan." (Jesús).
He sentido la necesidad de escribir cuando leí estos textos esta mañana. El comentarista decía que hacer esto que pide Jesús se considera imposible: perdonar y amar a los enemigos. El Señor lo hizo y nos dejó ejemplo para que siguiéramos sus pisadas pero, ¡qué difícil es ponerlo en práctica!
No me considero una persona que tenga enemigos, pero si es verdad que en el trabajo, cuando no le haces un favor a alguien y no le respondes como él espera, esa persona pasa a ser alguien "que no te cae bien", a lo mejor no un enemigo en todo el sentido de la expresión, pero si no hay feeling, en el momento que te vuelvas a cruzar con ella, notarás que se ha creado una distancia y, por supuesto, ni hay amor, ni hay deseos de hacerle bien y muchos menos, intención de orar por ella. Todo nuestro "cristianismo" por los suelos. Como dijo Pablo: "¡Miserable hombre de mi! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?"
El comentarista sigue diciendo: "Imagina el impacto sobre nuestros compañeros de trabajo y nuestros parientes si abrazáramos este principio. La gracia de Cristo reflejada en nosotros tiene un poder sorprendente." Al leer esto releí las primeras palabras que dice el Maestro: "A vosotros los que oís..." Da la sensación que muchas veces no pasamos de ser cristianos nominales, de que nos parece todo muy bien lo que ha dicho Jesucristo pero que fácilmente nos olvidamos que somos nosotros, los que nos decimos cristianos, los seguidores de Cristo, los que tenemos la obligación de oír, y oír significa escuchar las palabras, entenderlas, grabarlas en nuestro corazón y en nuestra mente y, cuando llegue la ocasión, ponerlas en práctica por encima de nuestras prioridades, nuestros gustos, nuestras preferencias...
Pero como nos olvidamos, nos arrepentimos cuando ya ha pasado la ocasión, le pedimos perdón al Señor totalmente acongojados y nos prometemos aprovechar la siguiente ocasión para que "la gracia de Cristo se vea reflejada en nosotros".
¿Qué fuerza necesitamos para poder amar a nuestros enemigos, a los que nos aborrecen, a los que nos maltratan? Yo, con las mías, no puedo. Si me hacen mal, respondo con mal; si me contestan ásperamente, lo considero una falta y lo tengo en cuenta "para la próxima"; si alguien no me cae bien, decididamente no me cae bien. ¿Qué diferencia hay entonces en mí con respecto a los no creyentes? Ninguna. Y las palabras de Romanos 5:5 gritan en mis oídos: "Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado." Y creo que es así, que Dios ha derramado su amor en nosotros por medio del Espíritu Santo que habita en los corazones de los que han creído... entonces ¿qué pasa? ¿como es que ese amor no fluye para con los enemigos?
Jesús conoce esta lucha y por eso dice: "Porque si amáis a los que os hacen bien, ¿que mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿que mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo". Ahí está, no tenemos mérito ninguno porque hacemos lo que todo el mundo y un cristiano es diferente a los demás porque actúa como Cristo actuó mientras estuvo en la tierra... o debería. El comentarista termina con esta frase que hago mía: "Señor, ayúdame a perdonar". Jesús nos da la instrucción: "Sed misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso." "Vestíos, pues... de entrañable misericordia" (Colosenses 3:12). Esas son las instrucciones que tenemos como cristianos y el ejemplo cumbre y supremo de misericordia lo tenemos en la cruz donde Cristo implora el favor de los que le estaban crucificando, pidiéndole al Padre que les perdonase, en una frase que en ocasiones se aplica tan vanamente pero que encierra el ejemplo máximo de amor por los enemigos: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen".
Cristo nos ha enseñado que es necesario que amemos a los demás sin límites porque esa es la verdadera expresión de la misericordia que Dios manifiesta y que debe manifestarse en los que se consideran hijos suyos. Forma parte de nuestra identificación con Cristo y debería ser nuestra forma natural de vida. Esteban aprendió bien el ejemplo de Jesús y cuando le estaban apedreando "clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado". 
La Biblia nos exhorta a que actuemos con los que nos rodean como "amados de Dios"; ese vestido de "entrañable misericordia", literalmente de un "corazón de compasión", debería expresarse en un sentimiento profundo hacia los demás, en el sentimiento de un corazón compasivo similar al que Jesús mostró, buscando desinteresadamente el bien del otro y no el propio. Los creyentes tenemos que manifestar al mundo el vestido de que estamos cubiertos, no un vestido que nos oculte, sino un vestido que nos muestre, para que nuestros actos le den la gloria a Dios y no lo contrario.
¡Que Él nos ayude para que así sea!

viernes, 30 de septiembre de 2016

La Verdad

Yo soy la verdad
Acabo de leer esta frase: "Europa y los Estados Unidos se están convirtiendo con mucha rapidez en sociedades pos-cristianas."(1) Lo de "con mucha rapidez" me ha producido vértigo y preocupación al mismo tiempo. Otra vez he vuelto a pensar en ¡que gran responsabilidad tenemos los cristianos! Si, los cristianos de verdad, no los nominales. ¿Responsabilidad sobre que? Sobre "contender por la fe" (Judas 3). 
Se rechazan muchas de las cosas por las que vivimos los cristianos cada día. Si obedecemos a la Palabra de Dios como debemos hacerlo se nos tacha de fundamentalistas o de memos, según. Se nos acusa de no haber avanzado. A veces leo alguna declaración de algún sacerdote católico que salta a la prensa porque sigue las directrices señaladas en la Biblia y claro, cae como una bomba, como si nunca estuviera escrito ahí y alguien lo hubiera destapado de repente como una novedad. Para muchos es novedad, lógico, no leen la Biblia, no la conocen y se escandalizan cuando se les dice algo respecto a Ella. "Se han quedado en la edad media", o lo que viene a ser lo mismo, ¡pobres ignorantes ilusos! En la edad media la iglesia dominaba a las gentes incultas porque ella tenia el poder gracias al conocimiento y podía hacer con la plebe lo que quisiese, porque la plebe era inculta, no tenía acceso a los libros (ni a la Biblia, porque estaba prohibido), y de esa manera podían hacer y deshacer a su antojo, pero hoy... Hoy la gente ha estudiado, es culta, puede opinar y opina, pero (no se si consciente o inconscientemente), lo hace subjetivamente y de ahí que puede considerar todo relativo, sin despeinarse. ¡Todo es relativo! y ¡ya está!, todo resuelto y decidido porque lo importante es que uno se sienta bien consigo mismo y con lo que cree y piensa. Para ello hay muchas verdades y aquel que trate de defender que hay una sola Verdad (como afirma Jesucristo en las Escrituras), es un necio. ¡Cuantas personas han dado su vida por defender esta Verdad! De momento, en este País no se mata por eso; por ahí fuera, en algunos se sigue matando por "contender por la fe que ha sido una vez dada a los santos". 
Esa fe ha llegado hasta aquí y para la gente es algo rancio, huele a antiguo, en la sociedad de hoy indefendible. Pero para el auténtico seguidor y servidor de Cristo, es la única fe que le da un propósito y sentido a la vida porque es la fe en Jesucristo, el Hijo de Dios, muerto y resucitado, al que estamos aguardando porque ha prometido que volverá "y todo ojo le verá", y en esa espera tenemos que vivir contracorriente, porque no seguimos la corriente de este mundo que es por donde va la mayoría. Se nos llama fundamentalistas porque no vamos con la mayoría, entonces ¿porqué se nos llama nada si ellos dicen ser tolerantes? Tolerantes ¿con quien, con quien les lleva la corriente y les da la razón? No se entienden algunos modernismos. Pero ante todo esto que estamos viviendo, el creyente en Cristo tiene que luchar y perseverar con humildad. Humildemente, si, porque la actitud humilde es la única que le va a dar la gloria a nuestro Señor. Él fue manso y humilde cuando fue acusado injustamente; y fue manso y humilde cuando fue azotado, golpeado y humillado con las burlas, los escupitajos y los insultos que le profirieron; y fue manso y humilde cuando fue clavado en una cruz de madera como malhechor. y Él hoy nos dice: "Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón" (Mateo 11:29).
¡Cuánto nos cuesta Señor! Porque somos orgullosos, nos cuesta mostrar la otra mejilla, nos duele que se burlen, no nos gusta que nos desprecien... y sin embargo, todo eso se lo hicieron a nuestro Maestro, aquí, en la tierra donde vivimos. No fue en otro planeta, fue aqui con gente como la que tenemos ahora a nuestro alrededor, gente que si se encontrase hoy con Jesús lo acusaría de nuevo ante los tribunales por defender la única Verdad: "Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí." (Juan 14:6). Jesús dice que Él es la verdad, no una de las verdades. Entonces ¿qué hacemos con él? La mayoría ya lo ha decidido: ¡ni caso! Una minoría, una "manada pequeña" como dice Jesús, ha decidido perseverar siguiéndole, obedeciéndole y, tratando de imitarle. ¡Que Él nos de fuerzas para llegar a la meta!

(1) Benton, John. "La contienda por la fe". Ed. Peregrino, 2001.

sábado, 17 de septiembre de 2016

HOY

“¿Qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempoLa semana pasada leía esta historia en la hoja de La Buena Semilla:
“Ese mismo día, poco antes de que iniciara el gran incendio que devastó la ciudad de Chicago (del 8 al 10 de octubre de 1871), el evangelista Moody hizo la siguiente pregunta ante una multitud de 2.500 personas: “¿Qué decisión van a tomar con respecto a Jesús?”. Y para terminar su predicación, añadió: «Ahora les invito a reflexionar y a darme una respuesta el próximo domingo». Minutos después sonó la sirena y toda la ciudad se vio envuelta en llamas. Cientos de personas murieron en el incendio. Muchas de ellas habían oído el mensaje de salvación, y quizá no tuvieron tiempo para pensar en él, como se les había invitado. El incendio dejó a unas 100.000 personas sin casa.
A partir de ese día el predicador, conmovido por aquella tragedia, nunca más habló de esperar cierto tiempo antes de tomar la decisión de aceptar a Cristo. Apremiaba a su auditorio a decidirse inmediatamente por Cristo, como la Palabra nos invita a hacerlo: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 4:7). ¡Quizá mañana sea demasiado tarde!”
El texto del enunciado era el de Santiago 4:13-14: “Decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” 
Hoy es normal esta forma de hablar. Alguna vez ya lo he comentado: no hace muchos años, escuchando la radio, cuando terminaba un programa y el locutor se despedía solía decir: “Hasta mañana, si Dios quiere”. Hoy ya no se dice, es más, se asegura que mañana estarán ahí sí o sí. 
Dios no está en contra de que planifiquemos. Jesús enseñó que es aconsejable: “Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.” (Lucas 14:28-30). Lo que a Dios no le gusta es que hagamos planes sin contar con Él. “Hoy haré, mañana iré… sí o sí”. Dios no aparece, lo que demuestra que el que habla así no cuenta con Él y si lo planificado no sale como estaba previsto, se va a olvidar de que en su momento dijo mañana iré, mañana compraré, etc., y achacará a la mala suerte el no poder cumplir sus objetivos o a otras influencias, dependiendo de lo que crea.
Esto sucede incluso entre los cristianos. En muchas ocasiones se elaboran proyectos, campañas evangelísticas, cualquier tipo de proyecto de construcción de locales, campamentos, etc., cualquier cosa planeada sin tener en cuenta en Dios, sin orar previamente respetando Su soberanía y Sus proyectos que, en muchas ocasiones, suelen ser totalmente distintos de los nuestros. Esto conlleva a que se produzcan auténticos fracasos y se achaca a otras cosas, nunca a nuestra propia arrogancia.
Nosotros no podemos conocer el mañana, por eso el Señor nos recuerda: “¿Qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” Pero nos rebelamos a esta realidad y nos ilusionamos con la idea de que tenemos todo controlado. ¡Cuántas veces la realidad nos ha demostrado que nuestro “control” es efímero! Cada día llega cargado de sucesos y circunstancias con las que no contábamos en nuestros arrogantes proyectos. El Señor destaca que, a su lado, somos como nada, como un vapor, una neblina, como una sombra dice el salmista: “Ciertamente como una sombra es el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.” Este pensamiento lo ilustró Jesús con una parábola: “La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?”  O lo que es lo mismo, mañana es tu último día en la tierra y no lo sabías ¿para qué tanta planificación sin contar con Dios? En este caso es más una denuncia de amor al dinero, a las posesiones aquí, al acumular más sin prever cuánto tiempo las vamos a disfrutar sabiendo que para allá no las podemos llevar y que aquí no sabemos de cuánto tiempo disponemos.
Y esto aplica a nuestra eternidad, porque es hoy cuando tenemos que tomar la decisión de contar con Dios o no, de creer que Jesucristo es quien dijo ser o no, de que la Biblia contiene la Palabra de Dios o no. La hoja de La Buena Semilla terminaba con estas palabras: Para todos los que desean ponerse en regla con Dios, hoy todavía es el tiempo en que Dios persona. Basta reconocer en la persona de Jesucristo al Salvador que necesitan. ¡El mañana no nos pertenece!

miércoles, 31 de agosto de 2016

Otro Agosto

Se acaba Agosto y con él un mes de vacaciones más que, al menos, ha conseguido que no pueda entrar en el blog desde finales del mes pasado y no ha sido porque no me apeteciera sino porque en donde hemos estado no tenía "facilidades" para conectarme y, bueno, ha sido una buena disculpa para relajarme y dejarme llevar por las felices circunstancias que me deparaban un mesito destinado a la relajación, el buen yantar y el disfrute de la familia que siempre viene bien.
Es curioso cómo se desconecta uno durante las vacaciones y que rápido se adapta a su nueva vida y su "nuevo" entorno, aquel que se sale de la rutina para que nuestros cerebros se oxigenen y nuestros nervios se relajen dentro de lo posible, que no siempre se consigue. El hecho de estar muchos días fuera de tu ámbito te convierte, a veces, en una persona insegura y ansiosa, sobre todo si son muchos los familiares que tratan de que "disfrutes" intensamente de su cercanía vacacional.
En fin, nosotros lo hemos pasado bastante bien, hemos tenido buenos y regulares momentos y, al terminar, ya estamos pensando en cómo y dónde será el próximo Agosto, si Dios quiere y llegamos allá.
De lo que no me he despojado ha sido de lo que se da en llamar "estar informado", por lo que he estado más o menos al corriente de la mal llamada actividad política, mal llamada digo porque más se parece a una inactividad por la de vueltas y tejemanejes que se traen los políticos en nuestro País, además de ponerme al día de las actividades locales con las que solo me identifico como un turista despistado que se pasea por ahí a ver lo que hay para conocer o para degustar por un precio razonable. Es lo que tiene estar de vacaciones en Galicia, en donde no hay esquina en la que no se celebre una fiesta gastronómica a cualquier alimento conocido: percebes, mejillones, langostinos, empanada, sardinas, cualquier cosa que suele estar bien regada por los caldos gallegos como el ribeiro, el albariño o cualquier otro siempre interesante al paladar. También se puede pedir una coca-cola pero ya "pierde" un poco.
Sea como sea, Septiembre aparece como un capataz, látigo en mano, con cara de malas pulgas para que nos pongamos las pilas y nos preparemos para trabajar como si nos fuera la vida en ello, como si el mes disfrutado fuese un regalo mal merecido que ahora tenemos que recuperar.
Pues nada, pilas puestas, ¡que sea lo que Dios quiera!